
Hay
momentos para todo.
Y
hay momentos que suceden al azar y otros más bien son intencionados. Mis
momentos desde el pasado puente de mayo son una mezcla de deseo, propósito,
necesidad y empeño para poder re-colocar muchas piezas desordenadas de mi vida.
No
es que haya perdido yo el rumbo de mi vida, sino que ella tomó sin consultarme a
donde quería dirigirme y me llevó durante diez intensos meses por un desierto
de experiencias...