18 Habilidades Políticas

Las próximas elecciones municipales de 2015 estarán marcadas por un cambio en la intención de voto apostando más por las personas que por los partidos políticos, así como un refuerzo en las ideas frente a las ideologías.

El político que reclama la sociedad es lo opuesto al que la actualidad política demuestra en sus titulares día a día. 

El futuro político requiere desarrollar nuevas competencias y habilidades emocionales que le lleven a tomar el lugar que la desconfianza ha colonizado en la última década. La sociedad ya no reclama solo buenos oradores y artistas de la palabra. La ciudadanía ofrece su confianza a aquellos políticos que implementen la política en la que ellos creen independientemente del partido donde militen.

Por ello un primer paso es tomar conciencia política de las nuevas reglas y corrientes sociales, incluso aquellas que no están en primera linea. Saber interpretar adecuadamente la realidad externa así como la realidad interna de los partidos se hace imprescindible para cualquier político. La política necesita personas influyentes y persuasivas que sean eficaces y sepan captar la atención de la ciudadanía. Políticos que sepan utilizar estrategias indirectas con el fin de llegar al consenso y obtener el apoyo de los demás.

Inspirar y guiar a la sociedad es una habilidad de pocos. Ejercer el liderazgo parte de la base del ejemplo. Es trasladar con hechos lo que se emite con la palabra. El político que sepa captar los sentimientos no expresados de la sociedad y llevarlos a una realidad en beneficio de ésta conseguirá credibilidad.

Encontrar puntos de encuentro entre el partido, su política y la política que necesita su comunidad (municipio) requiere la capacidad de negociar y de saber resolver desacuerdos. El manejo de los conflictos conlleva una disposición de pensamiento interno calmado y la habilidad de expresión adecuada. Por ello la capacidad de escucha dentro de la comunicación acerca al político a un matiz más humano y menos codicioso pudiendo mostrarse a resolver las cosas dialogando en lugar de dejarse llevar por emociones irracionales que lo posicionan incluso en el ámbito de la agresividad.

El político necesita descubrirse, conocerse, saber cuales son sus recursos, capacidades e incluso sus limitaciones. Aquel que sea consciente de sus puntos fuertes y de sus debilidades habrá dado un gran paso hacia el aprendizaje y su desarrollo personal y político. La persona que tenga una adecuada valoración de sí mismo podrá experimentar nuevas alternativas, descubrir nuevos puntos de vista que sumen a su actividad política y como consecuencia al desarrollo y mejora de la comunidad. Como consecuencia tienen una conciencia emocional trabajada, avanzada de modo que saben reconocer el modo en que sus emociones afectan a sus decisiones y a su vez como sus valores se convierten en la guía de sus decisiones.

Mantener bajo control las emociones e impulsos conflictivos posicionan al político y a su persona en un equilibrio emocionalmente sano. Saber permanecer concentrados, positivos e imperturbables aun en los momentos más críticos en un entorno donde los intereses, las zancadillas y el ego son los protagonistas principales requiere un autocontrol que en política se convierte en un "deporte de riesgo". Sin embargo, la política conlleva a su vez una motivación interna orientada al logro, donde a pesar de los inconvenientes surge un impulso que dirige al político a mejorar y satisfacer un modelo de excelencia dentro de su entorno y al servicio de la sociedad. 

Esa es la esencia de la política. Cuyos valores necesariamente se asientan en la honestidad, la integridad y la responsabilidad del propio político teniendo la aptitud de admitir y asumir sus propios errores. No dejando de señalar, castigar y reprobar las acciones poco éticas de los demás, incluyendo a su propio entorno e incluso partido, a sabiendas de convertirse en un "renglón torcido" dentro de su propia organización. Y ser este reglón torcido no significa tener ausencia de compromiso pues aquel que sintoniza con los objetivos de su partido y con los objetivos de la sociedad está dispuesto a sacrificarse en aras del objetivo superior de su propia organización. Un político comprometido buscará activamente oportunidades para cumplir el cometido de su partido y que a su vez esté alineado con la misión de la sociedad. Un político que sepa anticiparse, reconocer y satisfacer las necesidades de los demás estará orientado hacia el servicio percibiendo de forma activa los sentimientos y puntos de vista de su propio entorno e interesándose activamente por comprender a los demás.

La política actual solicita cultivar y comprender las distintas visiones del mundo, siendo sensibles a las diferencias existentes entre diferentes partidos e ideologías. Esto ofrece una oportunidad al político de aprovechar la diversidad en beneficio de la mayoría y no al interés de un grupo minoritario. Para ello el político necesita tener una sensación muy clara de su valor y de sus capacidades. La confianza en sí mismo conlleva el poder expresar puntos de vista impopulares (dentro y fuera del partido) y defender sin apoyo de nadie aquello que considera correcto para el ejercicio de su/la política.

Un líder político debe saber darse cuenta de las necesidades del desarrollo de los demás y ayudar a fomentar las habilidades de su propio equipo. El crecimiento de las personas que acompañan al político es proporcionalmente beneficioso al conjunto del entorno y como consecuencia hacia la propia sociedad. Estar abierto a ideas y enfoques nuevos siendo lo suficientemente flexible para responder rápidamente a los cambios es una cualidad vital de cualquier persona que desee dedicarse a la política. La innovación y la adaptabilidad son exigidas en el arte de hacer política pues nada permanece estático y ninguna acción consensuada dura más de una centuria, por eso la confianza en uno mismo, especialmente la seguridad es lo que permite al político ajustar, adecuar y pactar sin reserva las iniciativas anteriormente tomadas en el caso que así la realidad lo exija.

En política prever con optimismo e iniciativa un futuro a corto y medio plazo es en sí crear el sueño que toda sociedad anhela. Saltarse las rutinas habituales cuando la situación así lo requiere para llevar a acabo el objetivo marcado es una oportunidad demasiado generosa que en otros ámbitos es inviable adecuar. La política lleva como compañeros de viaje a "obstáculo" y a "contratiempo" y saber viajar con estas circunstancias sin pensar que son fallos personales es una idoneidad que lleva al político a trabajar más desde la expectativa del éxito que desde el miedo al fracaso. 

En resumen, la política se asienta en las personas y aquel que entienda este cambio de paradigma y sepa trasladarlo adecuadamente, será el candidato más querido por la mayoría.



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