Nos han enseñado desde pequeños que antes de pedir hay que dar y siendo consecuentes con esta creencia, en ocasiones no aprendida de la mejor manera, ser egoísta no es malo, siempre y cuando no dañemos a los demás.
Si además esta creencia la extrapolamos a una persona con proyección pública, prácticamente es imposible plasmar lo que hoy quiero compartir, pues va asociado intrínsecamente a su cargo, ser objetivo de toda opinión dentro y fuera de su organización.
¿Cuantas veces y tiempo te has pasado solucionando, aportando y dando respuesta...