Coaching en política ¿Cómo?



Si es la primera vez que pasas por este rincón tengo la necesidad de compartir claramente qué es esto del coaching o en su caso entrenamiento personal. Advierto, este será el post más largo de la historia de este blog, sin embargo el tema lo merece, espero que te ayude a entender mejor qué hacemos los que nos dedicamos al asesoramiento personal de políticos.

El Coaching se basa en el arte de preguntar. Es un aprendizaje a través del dialogo, que ayuda a que una persona se conozca mejor, comprenda quien es y que quiere ser, poniendo medios para lograrlo. Para ello es necesario que el político (persona que hace un proceso de coaching) salga de su mundo, es decir que tenga la habilidad de reflexionar, pensar y definir dónde está, por qué está ahí y que rumbo quiere dar a su vida política. El punto de partida de todo proceso de coaching es el auto-conocimiento.

Sócrates decía “en primer lugar tienes que ejercitar la virtud, y también quienquiera que esté dispuesto a gobernar y cuidar no sólo de sus asuntos en particular y de sí mismo, sino también de la ciudad y de sus intereses, no deberá enseñar sino que principalmente solo deberá aprender”. Por ello, las personas que deciden desarrollar su vocación y estar al servicio del ciudadano deben poner especial atención en el aprendizaje y desarrollo de estas “virtudes”, lo que hoy en día denominamos habilidades.

Para ello un coach político tiene la necesidad de conocer y saber implementar las técnicas de coaching más adecuadas en cada momento de un proceso de coaching y lo importante es entender que el coaching como proceso tiene una finalidad natural, el aprendizaje continuo del político que se refleja y concreta en el desarrollo de sus competencias.

El desarrollo de nuevos comportamientos y actitudes, permite que el político se alinee con sus objetivos y responsabilidades. Para ello, el coach como asesor, tiene la responsabilidad ética de acercar al político al conocimiento de la realidad que le rodea, de la verdad, cosa nada fácil entre los “asesores de confianza” que necesitan y quieren mantener su posición al lado del líder político.

Existen muchas técnicas aplicables en cada momento del proceso, sin embargo hoy presento dos fases importantes para la implementación y el desarrollo de las habilidades y competencias de un político.

  1. La primera y la más importante: comprensión de la realidad por parte del político.
  2. La segunda y la que ayudara a conseguir los objetivos: orientación a la acción. (Que trataremos en un segundo post).

Que técnicas utilizamos para que un político comprenda la realidad:

Parafrasear: Repetir el mismo contenido, sin embargo con otras palabras. Así nos aseguramos que hemos entendido bien lo que ha dicho el político, y a la vez podemos aumentar su conciencia dando nuevas perspectivas o matices diferentes del mismo tema.

Dar feedback: Tras una evaluación con herramientas adecuadas (evaluación 360º, test, etc.) disponemos de mucha información de la que el político puede o no ser consciente. Se puede dar feedback sobre temas de personalidad, estilos de liderazgo, comportamiento no-verbal, formas de relacionarse y comunicarse con terceras personas, gestión del tiempo, gestión del estrés, formas de resolución de conflictos, etc. Todo ello ayuda al político a tener un mayor conocimiento de sí mismo, de sus preferencias cognitivas y de cómo actúa y reacciona ante diversas situaciones y personas. Toda información es valiosa para el conocimiento de la realidad.

Clarificar emociones o ideas: Con el fin de que sea consciente de la realidad de forma neutra, sin interpretaciones subjetivas. A veces la diferenciación entre percepciones subjetivas y hechos objetivos/reales, es suficiente para que el político sea capaz de ver una “nueva realidad”.

Confrontar: Confrontando al político con contradicciones y paradojas, obligamos a nuestro cliente a explicarse mejor y elegir entre dos posibilidades aparentemente incompatibles. Muchas veces la ambigüedad hacia cierta realidad solamente se resuelve forzando al político de ser consistente. Este se ve obligado a explicar con profundidad algo que no había considerado lo suficiente y buscar alternativas de comportamiento.

Resolución de problemas: Aplicar diferentes y creativas herramientas de resolución de problemas, tales como todo tipo de diagramas de flujo y esquemas, el método del caso (análisis, generación de criterios y alternativas, plan de acción), brainstorming nos facilitan que el político aprenda a analizar problemas de forma sistemática y aplicar nuevos métodos que el mismo podrá aplicar en un futuro.

Visualización: Planteando posibles escenarios, provocando la imaginación del político, podemos detectar resistencias en contra de ciertas ideas, observando reacciones inmediatas, reacciones viscerales y razonamientos del político para defender algunas posibilidades y rechazar otras.

Metáforas: Su uso facilita que el político entienda la realidad. el uso de paralelismos permite diferentes acercamientos a la verdad, hasta encontrar cual es la imagen que facilita mejor la comprensión del político.

Mirroring: Con esta técnica lo que hacemos es contar algún ejemplo en el que sea visible una situación similar en su propia experiencia. Esta técnica estimula la confianza y facilita que el político hable sobre sí mismo y sus experiencias sin sentirse diferente o raro.

Hipótesis y verificación de las mismas: Lanzar hipótesis permite confrontar al político con temas paralelos o conexos en los que quizás no ha reflexionado lo suficiente, de manera que es el mismo el que al verificar la hipótesis o no, alcanza un mayor conocimiento de la realidad.

Observación: Tener la posibilidad de observar al político en acción da mucha información válida para proporcionar un feedback rico y constructivo. En cada momento tenemos que estar pendientes de reacciones sutiles tanto a nivel verbal y no verbal a las sugerencias e hipótesis que va lanzando nuestro cliente.

Abogado del diablo: Tomando conscientemente el punto de vista del enemigo  o algún crítico, obligamos al político a explicarse mejor o profundizar sus motivos y percepciones reales. Es un nivel superior a la confrontación igualmente útil para hacer reflexionar al político, una vez que hemos alcanzado un muy buen nivel de confianza.

Facilitar información: Que nuestro cliente puede desconocer. Por ejemplo, dar información contrastada y trabajada sobre el estrés, los elementos que lo componen y las consecuencias que tiene, puede ayudar al político a tener más control sobre las situaciones que le generan estrés y adoptar comportamientos que disminuyen o eliminan las causas detectadas del estrés. Lo mismo sería aplicable a adictos al trabajo, a gestionar mejor el tiempo, a mejorar las relaciones interpersonales, a trabajar con inteligencia, etc.

Modelos teóricos: Su aplicación enriquece todo proceso de coaching, dotándole de un marco de referencia y construyendo una herramienta útil para la objetivación y explicación de hechos.

No existe “guía maestra” para la aplicación de las diversas técnicas sino que solo la adaptación a las necesidades y preferencias del político pueden asegurar la utilidad de las mismas. No todos los políticos son iguales ni todas las necesidades son siempre las mismas.

¿Crees que un proceso de coaching puede ayudarte a conseguir lo que andas buscando?

Fuente: Material máster IESE Coaching Profesional. Steven Poelmans 

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