Coaching Político ¿Cómo? II parte


Anteriormente en el post Coaching político ¿Cómo? Compartíamos que el coaching se basa en el conocimiento de uno mismo para así dar consistencia a la identidad propia e integrar objetivos personales y políticos. Hoy abordaremos  técnicas aplicables para “orientar a la acción” a nuestro cliente.

No conozco a ninguna persona que se involucre en un proceso de cambio que no esté dispuesto a poner en acción las cosas necesarias para lograr lo que le impulsó a contratarme. Por ello, cuando trabajo con un cliente, con un político que tiene la responsabilidad  y la condición de estar al servicio del ciudadano, dejo claras estas técnicas, pues ellas mismas serán herramientas que aplicadas en su entorno político le aportaran beneficios y cambios en su ámbito más cercano, originando un clima de trabajo óptimo orientado a la consecución de sus objetivos y los de su equipo.

Impulso para orientar al político a la acción:

Silencio: Cuando dentro de nuestra conversación no cortamos los silencios que se producen, estimulamos de una forma inconsciente a que nuestro cliente aporte sus propias soluciones a una situación conflictiva concreta que acaba de comentar. Aparentemente es una técnica sencilla, sin embargo no ejecutada en el momento adecuado y de una forma efectiva, puede crear incomodidad y con ello desconfianza. A nadie nos agradan los silencios, por ello a veces preferimos escucharnos a nosotros mismos en vez de escuchar a los demás. Esta técnica aplicada con buen criterio en política, es una de las “armas” más rentables para la obtención de información.

Resumen: Con la acción de resumir, se prepara a nuestro cliente para que se enfrente a la acción. Acto seguido al resumen de todo lo comentado en la sesión, el político toma mayor conciencia de los hechos y es él mismo quien puede proponer un camino a seguir.

Tomar notas: Tomar nota de los hechos, situaciones o de los compromisos adquiridos por el político, refuerza el compromiso de éste para actuar y no dejar que pase el tiempo sin hacer nada. Al empezar las sesiones es recomendable repasar cuales fueron los compromisos adquiridos en la última sesión y en qué estado de desarrollo se encuentran.

Dar ejercicios mentales: Realizar pequeños ejercicios puramente a nivel mental para que en un determinado momento pueda ser el propio cliente el que los haga automáticamente como método para tomar las riendas de una situación. También es muy válido realizar “guiones” sobre cómo reaccionar en situaciones determinadas, etc. Un buen ejemplo seria como controlar la voz interna cuando sucede algo contrario a lo esperado, el lenguaje no verbal puede traicionar de una forma abismal lo que en un momento determinado, en un acto o en una reunión realmente queremos transmitir. Tener control sobre lo que pensamos y hacemos, da seguridad a uno mismo y transmite confianza a los demás.

Realizar experimentos: Con la realización de éstos se auto-ayuda a nuestro cliente, planteando situaciones futuras y previniendo reacciones posibles que se pueden tener, analizando a priori cual es la alternativa más recomendable o cual es la que se debe evitar, dando confianza para que pueda enfrentarse a una situación. El experimento tiene un carácter temporal y provisional, lo que permite al político probar ciertas acciones sin tomar demasiado riesgo.

Contar historias: A través de historias similares o con protagonistas de características parecidas a nuestro cliente, se estimula al político para que pueda ver alternativas o posibles consecuencias de su acción planteada, con la finalidad que se vea capaz de evitar o mejorar la acción.

Social networking: Haciendo que el político reflexiones sobre quienes son las personas de su círculo de conocidos y amigos, compañeros y personas de confianza que le pueden dar apoyo en temas específicos y motivándole para que cultive dicho circulo, éste es consciente de que no siempre está sólo (aunque en política se viva que siempre ante un error se está) y que puede pedir ayuda o apoyo en situaciones con un alto nivel de exigencia.

Planes de acción: Es necesario poner en práctica todo lo conversado para que el aprendizaje sea completo. La práctica de nuevos comportamientos es necesaria para que se conviertan en hábitos. Sin objetivos a alcanzar o sin un plan de acción todo el proceso de coaching peligra.

Seguimiento: Imprescindible para el buen término del proceso, tanto para la corrección y aseguramiento del plan de acción como para asegurar la motivación de nuestro cliente en un primer momento.

Disponibilidad: Aunque como profesionales los coach no podemos tomar a nuestro cliente de la mano todo el tiempo, no somos asesores personales al 100% del tiempo, pues entonces parte de nuestra efectividad se quebraría, para el político saber que estamos disponibles para comentar sus acciones puede significar un gran impulso para la implantación de la acción. El coaching no debe crear dependencias, sin embargo es un proceso de acompañamiento, es por ello que la disponibilidad del coach es necesaria.

Es importante transmitir muchas de estas técnicas al político, pues mediante le aprendizaje de las mismas, tendrá las herramientas necesarias para continuar avanzando en su aprendizaje y desarrollo personal sin la ayuda del coach. Es más, la aplicación de estas técnicas le permitirá implementarlas con sus colaboradores u otros miembros de su equipo. 

El objetivo de estas técnicas es que sean como hemos dicho anteriormente fórmulas habituales para entender el día a día y permanecer alineado con sus objetivos personales y políticos.

¿Todavía dudas de las ventajas que tiene un proceso de coaching? 

Fuente: Material máster IESE Coaching Profesional. Steven Poelmans

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