Año 1999. Tenía 31 años, llevaba 12 años trabajando.
Me encontraba en la Cervecería Botijos en la Playa de San Juan junto a unos
amigos. He de reconocer que tengo buenos amigos y que cada uno de ellos me
aporta cosas diferentes. Andábamos disfrutando de unas buenas patatas bravas,
cuando de una forma espontánea trasladé, "Estoy cansada. No me veo con 40 años
llevando un maletín. No quiero dejar al azar mi futuro". Mi amiga Lola como
buena terapeuta...