Fijando un objetivo claro

¿Quién eres como persona? ¿Quién eres como político?

Todo comunica

En política, también

La politica deja huella

¿Que legado quieres dejar cuando te marches?

Y acaba la política

Una nueva oportunidad, ¿la quieres?

Desarrollo del talento en las AA.PP

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Las Administraciones Públicas se encuentran diariamente sometidas a la evaluación no solo de los ciudadanos sino también por los propios miembros que la integran, incluida la clase política que la dirige.

La Dirección Política en las Administraciones Públicas requiere unos matices diferenciadores y específicos orientados a la consecución de los objetivos en base al rendimiento de una serie de servicios públicos que benefician tanto al cliente final, el ciudadano, como al cliente interno, los propios miembros de la organización pública.

Alinear las necesidades del dirigente político, con la dirección administrativa evitando a su vez la fuga del talento y lograr lo mejor de cada empleado se convierte en todo un reto. 

Es difícil encontrar en la Administración Pública jefes orientados al desarrollo personal, que se apoyen en técnicas y herramientas que ayuden al crecimiento profesional (habilidades y competencias) de sus colaboradores. Así mismo el dirigente político se encuentra en una posición de poder, sin embargo en ocasiones con poco margen de maniobra, por la escasez de conocimiento de la propia administración o por el contrario por la falta de comunicación interna basada en la ausencia de información o por los propios procesos internos de las Administraciones Publicas. Y esto irremediablemente nos lleva a que la cadena de valor del directivo político desaparezca.

Desde el coaching político se logra aumentar la eficacia, la eficiencia y la efectividad en cada uno de los procesos y servicios dirigidos a los ciudadanos. Para ello, la motivación es imprescindible en una administración que se encuentra “congelada” en un entorno de crisis dónde la inseguridad y la dificultad para cuidar lo que se tiene es cada vez mayor.

El coaching en la política fomenta un cambio, ayuda en la forma actual de hacer política y como consecuencia impulsa el crecimiento de la sociedad. Activa la generación de nuevos valores y la recuperación de los perdidos en beneficio de la democracia y como consecuencia en la ciudadanía. Sin embargo, ante dicho desarrollo del talento en las AA.PP nos encontramos fisuras que son necesarias despejar para seguir generando el crecimiento de las personas que la integran.

En primer lugar nos encontramos con el matiz divergente de los tiempos políticos. Los partidos comunican sus intenciones a través de sus programas electorales, sin embargo no existe una obligación tácita en el cumplimiento del mismo por el que se pueda demandar a los partidos por su incumplimiento y la realidad de intenciones frente a la realidad del día a día crea esa fisura entre el tiempo que necesita el político para cumplir sus promesas y la necesidad ciudadana de seguir confiando. Emerge como si fuera “el triángulo de la bermudas” un vacío entre los intereses y necesidades del dirigente político, los funcionarios y los ciudadanos. Y esta situación solo es combatida compartiendo la visión estratégica de los tres ejes con el único fin de crear la confianza necesaria para ejecutar y cumplir los objetivos de cada uno.

El político a su vez se encuentra con la valoración constante de su gestión y esto crea otra nueva fisura, pues muchas veces se ve incapaz de diferenciar entre la pura gestión y todo lo que tiene que ver con la burocracia. Existe una gran desavenencia entre aportar valor a los intereses de los ciudadanos y saber moverse entre los entresijos de la propia administración pública.

Para enfrentarse a todo esto y muchos matices más el dirigente político necesita pararse, pensar, analizar y actuar en consecuencia a las necesidades y los cambios que requieren las Administraciones Publicas a través de las personas que la integran.

Por todo ello cabe preguntarse ¿Es útil tener un coach interno en la administración pública? ¿Quién puede/debe ejercer dicho desarrollo del talento?

Esta era la base de mi desarrollo para la ponencia del próximo 29 de septiembre en Gigapp, sin embargo mi calendario personal de revisiones oncológicas han hecho inviable mi asistencia al primer día de congreso. Nos vemos el 30.

Traición, los Joseph Fouché del S.XXI

Ser traidor nato, miserable intrigante, puro reptil, tránsfuga profesional, vil alma de corchete, deplorable inmoralista... Son algunos de los calificativos que la historia aporta a Joseph Fouché y que representa a la perfección a los traidores del S.XXI.

Cualquiera que camine dentro del circuito de la política sabrá de que va este articulo. La ambición no tiene techo si va carente de valores. El aguijón es tan sumamente vasto, penetrante e insufrible que quien lo haya sentido cae inevitablemente en la oquedad del silencio y en la necesidad de recomponer los trozos de desamparo que deja la traición.

Cabe preguntarse ¿estamos preparados para la traición? 

Los hechos y el resultado social/político en el que nos encontramos indica una alevosía aceptada por la sociedad de una forma inconsciente a lo largo de la ultima década de nuestra democracia. Existen innumerables casos de corrupción política en nuestro país inmunes a un "castigo" acorde al delito cometido por parte de la sociedad, la justicia y por la propia política.

El habito conlleva al no pensamiento y a la acción mecanizada con idénticos resultados. Unos roban, otros ponen el grito en el cielo, algunos ya no escuchan y el resultado es una sociedad que se preocupa más por sus problemas reales y diarios, que no son pocos, para poder seguir hacia adelante; y una actitud de desapego ante una realidad que parece no ir con ellos. 

Esta aceptación por todas las partes conlleva determinadas actitudes de inamovilidad que paralizan la capacidad de cambiar las cosas a corto plazo aunque cuando rebosa,  arrastra como un tsunami todo lo que se quiera justificar y no tiene cabida, ninguna explicación posible porque el destrozo ya es irreparable.

Sin embargo, existe otro marco donde la emociones y los sentimientos necesitan esconderse, ocultarse ante la creencia de trasladar una debilidad irreal y que hacen de ese aguijón un terrorista como arma puntiaguda y enfilada  directamente al corazón. 

Este otro marco es el de dentro de la política, el de tus compañeros de partido, el de tus compañeros de batalla. 

Aquellos por los que diste la cara incondicionalmente en mil ocasiones y hoy te la vuelven, frente a la convicción del fracaso, el interés personal y el chaqueterismo necesario e hipócrita en el que se asienta mucha de la política que nadie quiere y que todo el mundo acepta a cambio de un gramo de poder y de éxito.

¿Donde quedan los valores de aquellos que quieren representar lo bueno a costa de lo mediocre de sus acciones? 

Dentro de la política la traición encuentra espacio en todos los escenarios posibles. No importa que uno esté en primera o ultima fila, que sea director de orquesta o el chico de los recados, la traición como bien decía Maquiavelo en El Príncipe en su capitulo dedicado a la diosa Fortuna "se desarrolla bajo la mirada de una diosa caprichosa" Y el capricho de unos pocos hacen de la política el circo de muchos.

Desde mis inicios profesionales dentro del ámbito de la política, en los procesos de coaching que he implementado a lo largo de estos 9 años, la traición ha hecho acto de presencia un 80% de las veces. Mis clientes viven la negación, la tristeza y la ira. Además de necesitar transitar todos los pasos del duelo. 

La traición les lleva a un desajuste emocional y psicológico al vivirlo desde el sentimiento de perdida. Sienten el desconsuelo y la incertidumbre de no tener al lado a las personas en quienes antes confiaban y pasan de una forma irracional a la desconfianza con el resto de las personas que siguen estando dentro del mismo circulo del traidor.

La traición afecta en primer lugar a sus pensamientos. Buscan respuestas racionales ante esa nueva situación haciéndoles estar lejos de un pensamiento normal y saludable. Es como rumiar una y otra vez sin digerir la realidad de los hechos. En segundo lugar les afecta a sus emociones, el sentimiento de ridículo primero, la enajenación después, les conducen hacia la ansiedad e incluso la depresión. Por ultimo, sus conductas cambian con respecto a los demás, y ante la persona que les ha traicionado surge un estado "agresivo, defensivo, hipervigilante" ante toda actuación que realice.

Y lo único que pueden hacer ante la traición es perdonar. 
Y perdonar parte de ellos mismos independientemente de la otra persona. 

Se hace necesario llevar a la conciencia que no podemos volver a la situación anterior a la traición. Nadie sobrevive a la devastación de la confianza, ni el que la ejerce ni el que la sufre.

Nos queda la aceptación con el aprendizaje. Cerrar la puerta y saber que ahí fuera siguen habiendo miserables intrigantes, puros reptiles, transfugas profesionales, viles almas de corchete, deplorables inmoralistas... y que nosotros, si queremos, estamos fuera de esa calaña.


¿Liderazgo?

El pasado domingo entre la final del Mundial de Alemania-Argentina 2014 y el seguimiento a la votación del nuevo secretario general del PSOE vino sin darme cuenta a mi memoria aquel grito de Penelope Cruz al nombrar a Pedro Almodovar Peeedrooo!!!

La política se vuelve muy ingrata cuando uno llega en el segundo paso y tiene que demostrar que estuvo siempre al acecho del primero.

Pedro Sanchez Castejon ha sido elegido como secretario general del PSOE entre otros muchos motivos porque un compañero de filas Eduardo Madina dio el primer paso el pasado 28 de mayo con su mensaje "un militante un voto" cambiando las reglas del juego. Si no hubiera sido así, posiblemente los candidatos a la secretaria general hubieran sido otros y el escenario político a la candidatura muy diferente. 

Existen muchas dudas sobre si el nuevo secretario general Pedro Sanchez mandará realmente en esta nueva etapa del partido socialista. Eduardo Madina ha salido "esquilado" ante su valentía de romper las normas y falta saber si Pedro Sanchez hará los cambios necesarios para no caer "devorado" por las imposiciones del "aparato".

¿El liderazgo de Pedro está realmente en entre dicho? Sinceramente cuando la "oligarquía" gana, solo caben dos ejes para ver su liderazgo: el tiempo y los hechos. En la sombra tiene entre sus manos un liderazgo ilegitimo que le obliga ante una parte importante de la militancia (la suma de votos Madina/Tapias) a demostrar con más ahínco que la confianza del 49% de los votos de los militantes ha sido un voto útil. 


Dentro de tan solo una semana cuando presente la lista de su "ejecutiva" y se sepa el peso que tienen las diferentes autonomías se verá como primer esbozo por dónde seguirán sus pasos.

No lo tiene fácil aunque si tiene muchas de las habilidades y competencias que se requieren a un líder. Sanchez ha sabido generar el entusiasmo a sus militantes. Ha trasladado con acierto algo muy poco habitual en las últimas campañas, de una forma poco mediática, sin embargo con mucho calado por el "boca-oído" y a la vez de la forma más sencilla y eficaz de todas: "No ha puesto a las personas en su lugar, se ha puesto él en el lugar de las personas" y eso ha horadado en cada casa, de cada militante, donde lo emocional prevalece ante el mensaje electoral.

No ha tenido, ni tiene el camino llano a pesar de tener el apoyo de muchos. Pues un liderazgo preestablecido por la organización no es el mejor escenario para poder generar el cambio tan prometido en su campaña electoral.

Pedro Sanchez aboga por un liderazgo democrático donde el grupo tenga voz y sus decisiones tomen forma de agradecimiento a sus seguidores. Arma de doble filo cuando la organización necesita templanza en un momento donde todo hace aguas y él llega como "salvador".

Lo decía esta misma mañana:


Todo un reto por delante el que tienes Pedro Sanchez hasta llegar a noviembre, pues los "buitres" siempre acechan en política y la carroña emerge ante la debilidad del adversario. 

Enhorabuena Pedro Sanchez por lo conseguido pues no hay que quitarle mérito al esfuerzo, trabajo y recorrido.


El cambio de la política

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El cambio de la política desde el interior de las personas. Así daba comienzo el pasado 19 de junio las primeras Jornadas de Innovación Política en el Monasterio de Piedra, Zaragoza.

La POLÍTICA es lo que las personas hacemos de ella. Y por ello el crecimiento personal de las personas que intervienen se hace imprescindible para lograr una política responsable, comprometida y así avanzar acorde con los valores de cada una de las personas participan.

Era necesaria la distancia en el tiempo para valorar el resultado de la lección obtenida. Tanto el aprendizaje de la que subscribe como la experiencia y aprendizaje de los participantes. No cabe duda que apostar por una formación en política paralela a la oratoria, la imagen, la estrategia, etc., y a su vez tan complementaria y necesaria para una persona pública, donde los participantes eran Diputados, Alcaldes, Concejales, Asesores, Militantes, Secretarios y un sin fin de cargos hasta completar 21 era algo inaudito y francamente innovador; y más cuando se aunaban distintas ideologías políticas, miembros del PAR (Partido Aragonés) y del PSOE. 

Compartir desde mi experiencia, que se puede hacer una política diferente basada en valores, con una psicología y actitud positiva, entendiendo que tiene mucho que ver con la inteligencia emocional. Sabiendo que su aplicación conlleva un resultado diferenciador ante sus adversarios y es una oportunidad al servicio de la política que muy pocos aprovechan.

He observado, escuchado y compartido en muchas ocasiones que estos políticos son los que trabajan día a día a favor del ciudadano y que ante la desafección tan alta hacia la clase política y la ausencia de información por parte de los medios de comunicación, parece que no existen. 

¡Estemos atentos! los hay, existen y son reales. Son muchos más políticos los que hacen una política efectiva y activa al servicio de y no ante el interés propio. Y hay que darse cuenta que sí se hace y sí se ejerce la política desde los valores. Esa política está pasando aunque muchos no quieran verla.

Estos 21 políticos asistieron a las jornadas en un inicio sin saber muy explicitamente a qué tipo de formación se enfrentaban. Desarrollaron y aprovecharon los recursos (programación neurolinguistica PNL, inteligencia emocional, coaching político, etc.) que tuvieron a su alcance para mejorar las cosas, conectando su proyecto político individual con su pasión y su propósito al proyecto de su partido y de sus ideales. Aprendieron a alinear al máximo lo que piensan, con lo que dicen, con lo que hacen.

Reflexionamos, nos cuestionamos y reformulamos todo aquello que llevábamos por dentro. Yo incluida en ese proceso de crecimiento personal al servicio de mi pasión el entrenamiento político. No es lo mismo estar enfrente que estar al lado. No es lo mismo hacer coaching a políticos  que convivir con políticos durante dos días y medio donde la parte más interna, aquella donde los miedos, los conflictos, las creencias toman protagonismo durante 72 horas y que permanece en el inconsciente el aprendizaje obtenido.

Todos tomamos conciencia que ampliar el contexto de las cosas, nos da la oportunidad de no entrar en la rueda exclusiva de cualquier ámbito profesional donde los malentendidos son los protagonistas de nuestras creencias y no de nuestras acciones.

Nos dimos cuenta que definirnos no es tarea fácil cuando uno no se para y reflexiona realmente ante lo que quiere. 

Que a veces hay que mirar a los ojos a nuestros miedos, ponerle nombre y hacer algo que cambie nuestra trayectoria ante esas situaciones en que nos limitamos nosotros mismos por cuestiones muchas veces irracionales. Romper las creencias limitantes con la fuerza de la confianza es vivir la tensión, el miedo y la alegría de haberlo conseguido. Es un "pack indescriptible" que solo uno puede vivir si se tiene la valentía de enfrentarse a ello. Y siempre aun sin querer reconocerlo lo conseguiremos gracias a otros. El crecimiento nace de uno sin embargo se consigue al lado de otros

También ejercitamos el pensamiento positivo. Está claro que la vida tiene momentos difíciles, la política también, y que todos los que están al frente de ella y los que nos encontramos entre bambalinas como yo, tenemos que aprender a lidiar con ello. La felicidad no es la ausencia de adversidades sino, entre otras cosas nuestra capacidad de superarlas. Por ello el poder mal gestionado da los resultados actuales ante la confianza política y de sus políticos.

Necesitamos ser disciplinados, por ello este trabajo, este aprendizaje no puede quedarse en dos días en un Monasterio. Por ello la implicación en hacer un plan de acción personal y político con un seguimiento exhaustivo para la consecución de los objetivos marcados está siendo imprescindible.

No podemos olvidarnos que aprender no nos capacita, solo la practica es lo que nos hace llegar a donde realmente queremos estar.

Integridad politica
Así que después de dos días de convivencia puedo decir que la vida nos ofrece retos que si uno los afronta la consecuencia es que te sientes mucho mejor contigo mismo.

Que reflexionar, mejorar, trabajar compartir, realizar y mantenerse en el trayecto marcado es posible.

Dijo @teresa_perales "No descartes nada, lo único que puedes descartar es lo que no es posible"

"Hacer una política diferente es posible"

Gracias Rosario, Ignacio, Belen, Rafa, Alejandro, Alfonso, Piluca, Quique, Irene, Gloria, Luis, Lucia, Jesús, Mª José, Marta, Miguel Angel, Eva, Carlos, Antonio, Ana.

GRACIAS por confiar, compartir, por existir, por estar, por ser. 


El tiempo y la política

Es habitual y de forma inconsciente que las personas olviden sus palabras. Pero en política el olvido tiene un alto precio y el adversario una gran memoria, sin omitir que el ciudadano es oteador de las palabras y de los hechos.


Martin Schulz candidato a la Presidencia de la Unión Europea del partido socialista PES_PSE quizás no hubiera escrito jamás aquel tuit el pasado 23 de enero de este mismo año, donde elogiaba las cualidades del actual gobierno español. “Felicidades al gobierno/pueblo español por concluir el programa tras 18 meses. Animo a #Espana a seguir con las reformas y a atajar el paro” si hubiera presagiado su futuro más inmediato. Y González Pons número dos a la candidatura europea del Partido Popular jamás hubiera tenido la oportunidad de “agradecer” la elocuencia de aquel tuit en beneficio de su campaña.

Todo comunica, incluido el silencio y en política es una máxima. Cualquier detalle muestra el camino recorrido e incluso indica el punto del final del trayecto. El tiempo en política fluctúa según el calendario electoral. Y el desafecto en la ciudadanía marca el pulso de una realidad que la clase política y su entorno aparentemente no llegan a detectar.

La audiencia en los debates a las elecciones europeas es un claro ejemplo. Miguel Arias Cañete PP y Elena Valenciano PSOE con un  9´5% de cuota de pantalla y el debate a seis bandas la noche del pasado lunes con un 4,2% bajando hasta un 3´2% en cuota de pantalla es una realidad irrefutable del desinterés de la ciudadanía por la política a golpe de tecla de un mando a distancia.

Caben todo tipo de análisis, sin embargo el pulso ya no está en las calles, ni en las audiencias, ni siquiera en las redes sociales aunque aporten un fragmento de la realidad. Ya lo decía Alfred Korzybski “El mapa no es el territorio” y nuestra realidad no es la realidad en sí, sino una representación que nosotros tenemos en nuestra mente sobre la realidad, y una representación es solamente eso, una manera de ver la realidad. El tiempo ha cambiado la percepción e implicación de las personas hacia la política. El interés ha decrecido no por la esencia de la política sino por el uso de las personas que intervienen en ella. La política requiere escucha y precisa ser bidireccional. El ciudadano está ausente ante la creencia de saber que no existe otro discurso que el interés propio de la clase política. La misma clase política que no traslada un discurso diferente y asienta con más ahínco la creencia del ciudadano. Y mientras ambos van al ritmo inequívoco de la desconfianza mutua.

El tiempo en política se congela únicamente en época de campañas donde el recuerdo toma protagonismo ante un futuro inspirador. Craso error de aquel candidato que quiera ilusionar con lo que está por llegar, asentando sus argumentos con los hechos del pasado. Sí, el tiempo y la política danzan al son de un tango a la merced de sus protagonistas, al igual que “un pensamiento triste que se baila”  según palabras de Enrique Santos Discépolo. La sociedad y los políticos mantienen una relación emocional cada uno con su propia entidad y solo cabe la esperanza que realizar una política diferente es posible.

El tiempo no se detiene. Al igual que la forma de hacer política tampoco. La innovación y el cambio en la política solo tienen cabida desde el interior de las personas. La política es lo que las personas hacemos de ella. El crecimiento personal es clave para lograr una política responsable, comprometida y avanzar en una trayectoria acorde con los valores de cada una de las personas que participan en ella.

El tiempo nos pide reflexionar y cuestionarnos para re-formular todo aquello que está sucediendo en la sociedad a través de la política. Parece utópico aunque la base de todo ello se asienta en todo aquello que llevamos dentro. Valores y propósitos son los ingredientes básicos para trazar un plan de acción que acerque la política a los ciudadanos desde unos principios ávidos por permanecer en el tiempo.

Ahora es el tiempo de las personas. Tanto de aquellas que están vinculadas a la política como las que están enfrente viviendo sus consecuencias. La responsabilidad es de todos. Hace falta romper la sensación “más de lo mismo” y eso solo se consigue mirando desde otra perspectiva el problema, así como la solución del propio problema.

Toda crisis encierra una oportunidad de crecimiento y eso es una invitación a hacer algo mejor. El mundo ha cambiado y ahora es momento de cambiar nosotros. Si el valor real en la política se sitúa en los valores que la integran y el fin no es otro que ocuparse de la actividad que se implementa en beneficio de las ciudades y los asuntos de los ciudadanos, solo podemos ir en una única dirección. La que lleva a la mejora de todos.

Si se partiera de esa premisa no cabría oportunidad de crítica a las palabras de Martin Schulz y solo habría ocasión a la generación de ideas, propuestas y mejoras para el avance de todos.

El tiempo solo marca el ritmo que la política debe bailar. 
Mientras, la política elige el estilo que quiere bailar.

I Jornadas de Innovación Política




Desde Integridad Política y junto a Comunicación, Gestión y Talento te presentamos las

I Jornadas de Innovación Política

Cualquier reflexión inicial que se pueda realizar en el entorno político tiene como base una premisa "La política es lo que las personas hacemos de ella". 

Ya lo decía Cicerón en su Breviario de una campaña electoral Se tu. El político que quiera conquistar las urnas no puede depender exclusivamente de las siglas de un partido ni de las directrices de una organización. 

La sociedad en silencio está reclamando con su absentismo y su desafección que lo que ve, escucha y lee no tiene nada que ver con lo que quiere, desea y necesitaDesde el mutismo se pide una política responsable, con políticos comprometidos que avancen acordes a unos valores aparentemente perdidos y que esa forma de hacer política se vea reflejada en el que hacer del día a día.

En estas jornadas queremos innovar desde y en política, buscamos debatir, reflexionar, cuestionar y re-formular el modo en que se implementa la política actualmente.

Si crees en la política para mejorar las cosas y quieres conectar tu proyecto político, con tu pasión y tu propósito, y consideras que es importante alinear al máximo lo que piensas, con lo que dices y con lo que haces, en estas jornadas te llevarás respuestas y herramientas para poder desarrollar y ejecutar la política que quieres. 

Este encuentro está dirigido a personas que se dediquen de manera profesional o semi-profesional a la política (asesores, asesores de comunicación, consultores, periodistas, políticos, militantes, etc).

Si deseas más información detallada de las I Jornadas de innovación Política no dudes en ponerte en contacto con nosotros info@intergridadpolitica.com 

10 puntos ciegos en un Líder Político

Una de las bondades que aporta el entrenamiento político es la oportunidad de escuchar y como consecuencia entender la realidad que viven nuestros políticos. Mi experiencia a lo largo de estos ocho años, después de más de 50 procesos personalizados a líderes políticos y unido al desarrollo de dos campañas electorales me aportan una visión más amplia de la verdad que viven las personas que están al servicio público.

En cada entrenamiento (proceso de coaching político) surgen bloqueos, dudas, situaciones conflictivas, inquietudes, reflexiones, aprendizajes, estrategias, conocimiento y descubrimiento de uno mismo, incluidos sus propios puntos ciegos. Esos matices de la personalidad de los que uno no es consciente o se ve imposibilitado para reconocerlos. A continuación doy a conocer aquellos puntos que a lo largo de mi experiencia y casos reales de una forma u otra han surgido en los procesos de coaching político realizados.

1º Preocupación por las apariencias. Existe un convencimiento muy arraigado en el ámbito político, que se asienta más en una creencia que en hechos contrastados de lo que la sociedad requiere. El político cree que necesita parecer bueno a toda costa. Está continuamente preocupado por su imagen pública, anhelando el lujo material que conlleva el prestigio. Esta convicción lleva al político a un estado de “inseguridad” permanente, donde su foco se centra en todo lo externo, olvidándose del sentido más básico de su función pública. Y la realidad manda. La política se basa en los resultados y no en la apariencia de ser aquello que se espera dejando de ser aquello que se es. El éxito político va unido al rendimiento personal orientado al servicio, unido a excelentes relaciones con todos “actores” que intervienen en el escenario político.

2º Esfuerzo desmedido. Desconecta de todo aquello que no tiene nada que ver con la política. Aparece un hábito de trabajo compulsivo donde queda en evidencia una ausencia de equilibrio entre la parte personal y la responsabilidad política, lo que le conduce sin ser consciente a vivir un estado de estrés unido a un agotamiento o fatiga laboral (burnout) llevándole a la ineficacia y negación de lo ocurrido. Este deterioro y cansancio excesivo progresivo, unido a una reducción drástica de energía,  acompañado a menudo de una pérdida de motivación, lleva al político con el transcurso del tiempo a afectarle en sus actitudes, sus modales e incluso a todo su comportamiento general, dejando de ser quien es para ser alguien en quien él mismo no se reconoce y a su vez su entorno más cercano tampoco lo reconocen.

3º Ausencia de la realidad. Perseguir objetivos poco realistas se convierte en una insatisfacción permanente inconsciente que se manifiesta de manera constante. El político que vive este punto ciego suele fijar objetivos demasiado ambiciosos y frecuentemente inalcanzables, tanto dentro del grupo de gobierno, en su partido o con las personas más cercanas a él. Es frecuente que sea poco realista con respecto a lo que se requiere y como consecuencia surge una ineficacia en el resultado del trabajo que se realiza, surgiendo una desmotivación en el equipo que dirige y una ausencia en escala de cada uno de los miembros que colaboran con él.

4º Necesidad de parecer perfecto. Es incapaz de admitir sus equivocaciones o sus debilidades. Las críticas por más fundadas que sean, le irritan o le producen rechazo. Culpa a los demás por sus propios errores siendo incapaz de admitir sus propias equivocaciones. Un líder político tiene que asumir siempre la responsabilidad de los problemas y hacer algo al respecto en lugar de tomar la salida fácil y culpar y señalar a los demás. Todos cometemos errores y la clave pasa por aprender de esos errores.

5º Ambición ciega. La ambición es necesaria para el crecimiento y desarrollo personal dentro y fuera de la política, sin embargo no bien gestionada lleva al político a un estado de necesidad permanente de parecer adecuado en todo momento y vencer siempre. Cuando se compite en vez de colaborar deja de tener valor. El político entonces inicia un proceso inconsciente de exageración de su propia valía jactándose ante los demás. Juzga a las personas en base a estás conmigo o estás contra mí. Dónde la desconfianza en su círculo de influencia lo convierte en una marioneta al servicio de sus inseguridades. Esta situación lo lleva recluido a un estado de “síndrome de sillón orejero” donde no escucha y solo tiene la visión de lo que tiene enfrente, donde lo único que tiene valía es su único enfoque.

6º Intromisión. La falta de respeto hacia los demás de una forma inconsciente con la certeza que el fin justifica los medios. Forzar a las personas de su entorno y llevarlas al límite es algo habitual en este estilo de liderazgo ciego. Dirigir de un modo asfixiante y no delegar, conlleva a la creencia de que nada se hará correctamente si no es supervisado por uno mismo. El resultado es agotador lo que convierte al líder político en un ser implacable, insensible y mordaz ante las emociones y sentimientos de los demás. El buen líder político sabe y reconoce que su entorno y su gente merecen respeto y dignidad. Trata a su equipo con amabilidad, además de limpiar inmediatamente cualquier impacto negativo que pudiera tener con otra persona. Sabe enfocarse en las fortalezas de su equipo y en las individualidades del mismo, convirtiendo esta circunstancia en un valor que hace extensivo en su liderazgo.

7º Necesidad insaciable de reconocimiento. Todos de alguna forma u otra identificamos fácilmente a líderes políticos que son adictos a la fama, notoriedad y al triunfo. Atesorar los esfuerzos de los demás y acusarles de sus errores entra dentro de la práctica diaria de este líder político. Además aquel político con “necesidad” constante de reconocimiento es capaz de sacrificar cualquier cosa para conseguir su siguiente victoria. El resultado es el descrédito de su entorno y la desconfianza de sus votantes y/o ciudadanos. La confianza va alineada a la coherencia entre lo que se dice y se hace. Y un político necesita ser cercano, empático, consecuente y dirigente.

8º Narcisismo. Donde el único foco es él mismo. Tener la creencia y la actitud de sabelotodo. De que todo pasa por sus manos porque nada tendría sentido si no estuviera él. Cree que no necesita de los demás y que nadie puede hacer las cosas tan bien como él. Al final un líder político necesita ser consciente que nadie es más grande que la propia organización o partido al que pertenece. Uno no tiene cabida sin el otro. 

Como dice un buen proverbio árabe:
El que no sabe, y no sabe que no sabe, es un necio. Mejor evitarlo.
El que no sabe, y sabe que no sabe, es un ignorante. Habrá que instruirlo.
El que sabe, y no sabe que sabe, está durmiendo. Tendremos que despertarlo.
El que sabe, y sabe que sabe, es el verdadero sabio. Y a este hay que seguirlo.

9º Sed de poder. Siempre focalizado en sus propios intereses. No busca el poder para el beneficio de todos sino únicamente para sí o para sus propios intereses. Impone su propia agenda personal independientemente de las demás alternativas, es sencilla y simplemente explotador. Como consecuencia tiene un corto recorrido ante la sociedad y el votante, si descuida su quehacer y abiertamente alardea de su codicia. La esencia de la política nace de la necesidad de mejora de los demás y como consecuencia de uno mismo, no al revés o unilateralmente.

10º Huida hacia arriba. Querer evadirse de la verdad conlleva no ser consecuente con la función básica de hacer política. No afrontar las situaciones, no hacer introspección de quien es como persona y quien es como político. No definir con claridad el tipo de política que se desea implementar, no valorar de donde se parte y fijar como meta el escalón superior sin importar a quien dejamos en el camino es el mecanismo de evasión más fácil ante los quiebros que aporta una vida orientada al servicio público. No es necesario mantener siempre un modelo de fortaleza. Detrás de cada político existe una persona que siente, que vive y que se emociona igual que otra. Y no por ello es sinónimo de debilidad.

No todos los políticos poseen estos puntos ciegos, sin embargo es fácil caer en alguno de ellos. Nadie tiene la capacidad de ver todo. De tener la lucidez para ver todo lo que sucede alrededor. Por ello el líder político que sepa desarrollar un adecuado auto-conocimiento con el fin de poder subsanar aquellas habilidades menos desarrolladas o mitigar aquellos puntos ciegos que le separen de su objetivo principal que reside en el arte de poder hacer política, tendrá que valorar la opción de poder mirar “a través de otro”. Un Coach Político.

Tu ¿Cómo descubres tus puntos ciegos?


18 Habilidades Políticas

Las próximas elecciones municipales de 2015 estarán marcadas por un cambio en la intención de voto apostando más por las personas que por los partidos políticos, así como un refuerzo en las ideas frente a las ideologías.

El político que reclama la sociedad es lo opuesto al que la actualidad política demuestra en sus titulares día a día. 

El futuro político requiere desarrollar nuevas competencias y habilidades emocionales que le lleven a tomar el lugar que la desconfianza ha colonizado en la última década. La sociedad ya no reclama solo buenos oradores y artistas de la palabra. La ciudadanía ofrece su confianza a aquellos políticos que implementen la política en la que ellos creen independientemente del partido donde militen.

Por ello un primer paso es tomar conciencia política de las nuevas reglas y corrientes sociales, incluso aquellas que no están en primera linea. Saber interpretar adecuadamente la realidad externa así como la realidad interna de los partidos se hace imprescindible para cualquier político. La política necesita personas influyentes y persuasivas que sean eficaces y sepan captar la atención de la ciudadanía. Políticos que sepan utilizar estrategias indirectas con el fin de llegar al consenso y obtener el apoyo de los demás.

Inspirar y guiar a la sociedad es una habilidad de pocos. Ejercer el liderazgo parte de la base del ejemplo. Es trasladar con hechos lo que se emite con la palabra. El político que sepa captar los sentimientos no expresados de la sociedad y llevarlos a una realidad en beneficio de ésta conseguirá credibilidad.

Encontrar puntos de encuentro entre el partido, su política y la política que necesita su comunidad (municipio) requiere la capacidad de negociar y de saber resolver desacuerdos. El manejo de los conflictos conlleva una disposición de pensamiento interno calmado y la habilidad de expresión adecuada. Por ello la capacidad de escucha dentro de la comunicación acerca al político a un matiz más humano y menos codicioso pudiendo mostrarse a resolver las cosas dialogando en lugar de dejarse llevar por emociones irracionales que lo posicionan incluso en el ámbito de la agresividad.

El político necesita descubrirse, conocerse, saber cuales son sus recursos, capacidades e incluso sus limitaciones. Aquel que sea consciente de sus puntos fuertes y de sus debilidades habrá dado un gran paso hacia el aprendizaje y su desarrollo personal y político. La persona que tenga una adecuada valoración de sí mismo podrá experimentar nuevas alternativas, descubrir nuevos puntos de vista que sumen a su actividad política y como consecuencia al desarrollo y mejora de la comunidad. Como consecuencia tienen una conciencia emocional trabajada, avanzada de modo que saben reconocer el modo en que sus emociones afectan a sus decisiones y a su vez como sus valores se convierten en la guía de sus decisiones.

Mantener bajo control las emociones e impulsos conflictivos posicionan al político y a su persona en un equilibrio emocionalmente sano. Saber permanecer concentrados, positivos e imperturbables aun en los momentos más críticos en un entorno donde los intereses, las zancadillas y el ego son los protagonistas principales requiere un autocontrol que en política se convierte en un "deporte de riesgo". Sin embargo, la política conlleva a su vez una motivación interna orientada al logro, donde a pesar de los inconvenientes surge un impulso que dirige al político a mejorar y satisfacer un modelo de excelencia dentro de su entorno y al servicio de la sociedad. 

Esa es la esencia de la política. Cuyos valores necesariamente se asientan en la honestidad, la integridad y la responsabilidad del propio político teniendo la aptitud de admitir y asumir sus propios errores. No dejando de señalar, castigar y reprobar las acciones poco éticas de los demás, incluyendo a su propio entorno e incluso partido, a sabiendas de convertirse en un "renglón torcido" dentro de su propia organización. Y ser este reglón torcido no significa tener ausencia de compromiso pues aquel que sintoniza con los objetivos de su partido y con los objetivos de la sociedad está dispuesto a sacrificarse en aras del objetivo superior de su propia organización. Un político comprometido buscará activamente oportunidades para cumplir el cometido de su partido y que a su vez esté alineado con la misión de la sociedad. Un político que sepa anticiparse, reconocer y satisfacer las necesidades de los demás estará orientado hacia el servicio percibiendo de forma activa los sentimientos y puntos de vista de su propio entorno e interesándose activamente por comprender a los demás.

La política actual solicita cultivar y comprender las distintas visiones del mundo, siendo sensibles a las diferencias existentes entre diferentes partidos e ideologías. Esto ofrece una oportunidad al político de aprovechar la diversidad en beneficio de la mayoría y no al interés de un grupo minoritario. Para ello el político necesita tener una sensación muy clara de su valor y de sus capacidades. La confianza en sí mismo conlleva el poder expresar puntos de vista impopulares (dentro y fuera del partido) y defender sin apoyo de nadie aquello que considera correcto para el ejercicio de su/la política.

Un líder político debe saber darse cuenta de las necesidades del desarrollo de los demás y ayudar a fomentar las habilidades de su propio equipo. El crecimiento de las personas que acompañan al político es proporcionalmente beneficioso al conjunto del entorno y como consecuencia hacia la propia sociedad. Estar abierto a ideas y enfoques nuevos siendo lo suficientemente flexible para responder rápidamente a los cambios es una cualidad vital de cualquier persona que desee dedicarse a la política. La innovación y la adaptabilidad son exigidas en el arte de hacer política pues nada permanece estático y ninguna acción consensuada dura más de una centuria, por eso la confianza en uno mismo, especialmente la seguridad es lo que permite al político ajustar, adecuar y pactar sin reserva las iniciativas anteriormente tomadas en el caso que así la realidad lo exija.

En política prever con optimismo e iniciativa un futuro a corto y medio plazo es en sí crear el sueño que toda sociedad anhela. Saltarse las rutinas habituales cuando la situación así lo requiere para llevar a acabo el objetivo marcado es una oportunidad demasiado generosa que en otros ámbitos es inviable adecuar. La política lleva como compañeros de viaje a "obstáculo" y a "contratiempo" y saber viajar con estas circunstancias sin pensar que son fallos personales es una idoneidad que lleva al político a trabajar más desde la expectativa del éxito que desde el miedo al fracaso. 

En resumen, la política se asienta en las personas y aquel que entienda este cambio de paradigma y sepa trasladarlo adecuadamente, será el candidato más querido por la mayoría.



"Querer y no poder" Un Coach para Alberto Fabra


Nueve meses después de que el Presidente de la Generalitat Valenciana Alberto Fabra (@AlbertoFabra) tuviera que tomar la decisión de prescindir de un entrenador personal retomo el tema desde la distancia.
Recuerdo perfectamente desde mi incapacidad física y mental después de mi tratamiento de quimioterapia las cuestiones suscitadas por que un líder político tomó la decisión de mejorar. No di crédito a tanta critica entonces y sigo sin entender dicha crítica casi un año después.

Llevo ocho años entrenando a políticos desde la confidencialidad y el silencio absoluto de mi trabajo. Conozco perfectamente qué perfil político va a requerir mi programa de entrenamiento personal y sobre todo entiendo en qué marco me muevo y como debo implementarlo. Y ante mi experiencia solo me surge una única crítica al hecho de contratar a un experto en liderazgo  ¿De quien fue la idea de crear un contrato desde la Generalitat? ¿A quien se le ocurrió el planteamiento de pagar con el dinero público? ¿Ninguno de los dos "actores" (Alberto Fabra y su Coach) fueron conscientes de la repercusión de dicha decisión dentro del marco político? Si es así, entiendo perfectamente la alarma suscitada en los medios de comunicación, a pesar de las filtraciones del topo del Palau y me pregunto si dichos actores saben el papel que están representando.

Con esta realidad subyace mi postura ante la conversación que mantuve con el Presidente de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F) Miguel Borra en el programa de El gran Debate el pasado mes de mayo. "No todos los asesores son a dedo y dentro de la administración publica existe gente eficiente para hacer muchas cosas pero no todas las necesidades son cubiertas con personal de la administración publica". Y tanto un Presidente de una comunidad autónoma, como un Ministro, un Concejal o un Alcalde tienen necesidades a cubrir en su marco político y en su ejercicio de hacer política.

Por ello, al igual que en otros sectores empresariales se requiere la necesidad de profesionales externos que aporten a las organizaciones valor dentro de temas específicos, valoro que un presidente de una Comunidad Autónoma tome la decisión afrontar una mejora personal. Lástima que nuestra sociedad no esté madura sin que sea un signo de debilidad.

La politica nos guste o no está implementada por personas. 
Personas elegidas democráticamente aunque no tenga nada de democrático la forma de elegir a dichas personas desde los partidos. Y esta es la primera contradicción de muchas de las cosas buenas y malas que vive un político dentro del marco del desempeño de la política.

La política se alimenta de juramentos, propuestas, demandas, afirmaciones, sentencias, explicaciones y juicios. Y la figura de un experto independiente (Coach Político) dentro del escenario político donde el baile entre la confianza y el poder se convierte como dijo Von Bismarck "en el arte de lo posible" marca una diferencia considerable entre un político y otro.

Entrenarse desde el ambito del coaching para profesar en política no es buscar una buena imagen, tener una excelente oratoria o marcar una estrategia política teniendo a alguien que siempre te diga lo que tienes o no debes de hacer. Es importante este matiz y saber diferenciar entre un asesor político y un coach político.

El coaching político trabaja diferentes ámbitos y está orientado a la mejora de la sociedad y las organizaciones que intervienen en ella. El coaching para políticos se centra en las personas que intervienen en esos escenarios.

El Coaching es un acompañamiento para mejorar el ejercicio de la política. Donde no solo está focalizado al desarrollo de competencias y habilidades (Liderazgo) sino que también interfiere en la resolución de conflictos a la que se enfrenta una persona pública en su que hacer diario.

Las conversaciones con un coach ayudan al político a ser menos generalista y a crear objetivos concretos. A tener más firmeza en sus pensamientos y en saber fijar la posición en la que como político desea estar. A diferencia de trabajar en la capacidad de generar buenos discursos, el coaching facilita el cuestionarse determinados aspectos del propio discurso. En política para generar confianza es imprescindible la coherencia. El saber identificar y conocer cual es el proyecto político en el que se quiere estar, así como el que se quiere trasladar al votante y a la sociedad, trabajando en la misma linea entre lo que se comunica y lo que se hace.

La política activa lleva una velocidad que desconecta al político de la realidad. Las conversaciones con un coach lo conectan de nuevo con la esencia del porqué se metió en política. La política se ejerce desde la palabra. Y desde la palabra surge una conversación con uno mismo guiada por un coach y entonces es ahí donde de nuevo se conecta con la esencia del para que entró en política.

Un líder político primero debe saber gestionarse a si mismo. Luego gestionar a su equipo para posteriormente también gestionar su entorno. Y para ello necesita aprender. 

Ya lo decía Socrates: "en primer lugar tienes que ejercitar la virtud, y también quienquiera que esté dispuesto a gobernar y cuidar no sólo de sus asuntos en particular y de sí mismo, sino también de la ciudad y de sus intereses, no deberá enseñar sino que principalmente solo deberá aprender"

Y aprender conlleva arriesgar como en su momento hizo Alberto Fabra buscando un entrenador personal aunque no exista una madurez social ni un entendimiento sobre el coaching en la política. No todos sabemos hacer de todo, ni todos buscan ni tienen la inquietud para seguir creciendo.

Dedicarse a la política es una de las ocupaciones más ingratas cuando no se vive de ella sino para ella. Por ello es necesario rodearse de lo mejor. Tener buenos compañeros de viaje. Y saber que el destino no es otro que hacer que las cosas sean posibles.

Y ¿Quien decide lo que es posible? 

Lástima mi Presidente Alberto Fabra que querer a veces no vaya acompañado con poder, pues simplemente se olvidó de la tercera pieza, saber.

Porque alinear querer, poder, saber se hace imprescindible para cualquier decisión. Si uno no sabe aprende, si no puede, busca la forma. Porque si no quiere, no habrá nada que hacer. Y usted quiso pero no pudo y no supo.

Si hubiera sabido afrontar este reto no hubiera estado a la merced de los leones. Y saber elegir bien al domador es clave para seguir estando en el circo de la política. Y no lo tome como peyorativo, el circo al fin y al cabo es un lugar de sueños e ilusiones donde todo es posible, como en política.

by @bego_zalbes


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