Fijando un objetivo claro

¿Quién eres como persona? ¿Quién eres como político?

Todo comunica

En política, también

La politica deja huella

¿Que legado quieres dejar cuando te marches?

Y acaba la política

Una nueva oportunidad, ¿la quieres?

¿Qué es la política?

El pasado jueves 16 de octubre daba comienzo la 6ª Edición del Curso de Liderazgo y Participación Pública de la Fundación Luis Vives en Elche. La primera clase fue impartida por Higinio Marín Pedreño, Profesor Agregado de Antropología Filosófica de la Universidad CEU-Cardenal Herrera con la temática ¿Que es política? Los partidos políticos y los políticos: ¿problema o solución? 

Según el profesor Higinio Marín y desde un plano totalmente filosófico podemos definir la política como la procuración del bien común y del interés general, y como bien indica él, toda definición se convierte en una bomba trampa que es necesario desactivar para que no nos explote en las propias manos. 

Si comenzamos por el inicio de la definición será necesario entender y definir claramente que es procuración: comisión o poder que alguien da a otra persona para que en su nombre haga o ejecute algo. Es un seguimiento restaurador, alguien que se dedica a promover, a curar lo que nos lleva a la voluntad de mejorar. Y esa es precisamente la vocación pública. Se requiere actuar sobre algo para poder restaurarlo, para poder mejorarlo y eso es posible porque la ciudadanía otorga un poder a unos pocos para que en su nombre hagan cosas en su beneficio y no en el propio.

La regeneración es una vocación política. Las cosas necesitan que se actúen sobre ellas, por ello, el político es un procurador. Es alguien que representa a otros y que cuida por su bien. Esta es la esencia de la política, otra cosa es en lo que ha derivado el ejercicio de la propia política. 

Higinio Marín nos daba algunas respuestas del porqué otros países como Inglaterra, Francia o Alemania son mas ricos que nosotros los españoles. Según el profesor para entender lo que nos ocurre necesitamos salir de nuestro entorno, viajar, aunque sea vía Internet, o a través de los ojos mediante lectura si nos es imposible hacerlo in situ, porque cuando salimos fuera podemos comparar, podemos darnos cuenta que hay cosas que se hacen mejor a pesar de que nosotros también tengamos áreas en las que seamos referentes. Llama la atención y ahí está la clave el sentido del servicio publico que se tiene en estos países y este es el secreto. "Uno puede ser el mayor hooligan y llevar mil tatuajes y emborracharse hasta el descontrol, sin embargo cuando se pone el uniforme de ocho a ocho representando un servicio publico, nada le tuerce en su responsabilidad". Cuando la cultura del trabajo está bien definida, todo sucede mucho mejor. Los hábitos hacen que las cosas sucedan. Es evidente que todas las sociedades de otros países tienen muchas lacras, sin embargo se pueden aprender muchas cosas y el sentido de responsabilidad publica es una de las que necesitamos aprender en España.

Podemos regenerar nuestro país mejorando lo que hay. La regeneración es cambiar costumbres. Hacer política por el bien del ciudadano es hacer cosas que mejoren el entorno y no nos estamos refiriendo a cambiar semáforos, sino a cambiar costumbres, hábitos que no dan buenos resultados en la sociedad actual, aunque por historia siempre se hayan hecho así. Eso es mejorar, es aprender, es crecer como sociedad.

Si volvemos a la definición inicial llegaremos a la conclusión que el político representa a la ciudadanía, por lo tanto los políticos como en la antigua Roma son procuradores. Por ello los delitos de un político no pueden tener las mismas consecuencias judiciales que una persona privada, porque el político es elevado a una condición superior para representar a una mayoría con una responsabilidad mayor sobre sus actos. 

El político representa a la sociedad, representa una función publica. Hay que señalar y recordar que como político no puedes moverte como si no fueras político. Uno puede querer hacer cosas, pero es necesario entender la segunda parte de la definición, no es lo mismo el bien común que el interés general, aunque muchas veces se confunda. Un ejemplo claro de esta diferencia es el caso de Eurovegas, donde no es un bien común aunque tuviera un interés general. Y esta situación nos lleva a pensar que en la actualidad no tenemos políticos, repito, no tenemos políticos porque se olvidan del bien común ante el interés general.

Para ejercer como político es imprescindible que conozca la historia, ya sea local, provincial o nacional. Si un político conoce la historia del lugar donde quiere gobernar, tendrá criterio en su toma de decisiones. Sin historia no hay criterio y sin criterio no hay buena política, por lo tanto no se puede tener conciencia política.

Felipe Gonzalez y Jose Mª Aznar han sido los dos mejores presidentes que hemos tenido según el profesor Higinio Marín, entre otras cosas porque llegado el momento ambos tuvieron criterio y conciencia política para tomar decisiones claves de la historia de España, aunque muchas otras fueran desacertadas. Felipe tenia claro que desde el S. XVIII todos los gobiernos no superaron un año sin que tuvieran una crisis de gobierno; y conocer la historia le dio la oportunidad de transmitir un mensaje claro frente a la inestabilidad de su propio gobierno, por otro lado Aznar tuvo sentido histórico cuando sabía que el seria el primero en terminar un mandato al contrario de otros presidentes y eso le dio fuerza frente a la insistencia de Pujol de convocar elecciones anticipadas. Con su decisión Jose Mª Aznar seguía escribiendo historia. En definitiva, conocer la historia aporta la información necesaria para entender el presente. 

El profesor Higinio Marín nos deleitó con diferentes caso prácticos donde la toma de decisiones iban alineadas con la vocación publica. Habló de detalles y personajes históricos, habló de Commonwealth, de como Aznar hizo muy bien tomando decisiones políticas con miras históricas aunque no fuera un buen político. Nos llevó a conocer nuestra historia como herramienta de aprendizaje para entender nuestra política actual.

Un buen resumen sería el siguiente: Si una persona toma la decisión de dedicarse a la política, si tiene ese sentimiento o vocación política y un día desaparece, lo mejor que puede hacer es marcharse. Un buen político debe tener responsabilidad publica pues para hacer cosas es necesario tener ganas de hacer esas cosas.

Paradigmas del poder: nuevos desafíos, nuevas respuestas (2)

Participación, poder y primarias
La gente quiere participar en la política. El ciudadano es cada vez más consciente que reaccionar después, frente a los hechos vividos, no le da los resultados necesarios para modificar su realidad. La proactividad se hace imprescindible.

El paso adelante que dio Madina el pasado 28 de mayo al exigir que solo se presentaría como candidato a la Secretaria General si se permitía opinar a la militancia ha sido un procedimiento que se irá asentando cada vez más. Aunque pueda parecer que perdió fuerza el gesto “heroico” de Madina tras su derrota, hay que recordar que los cambios solo proceden de las personas con grandes dosis de valentía que se enfrentan a sus miedos o a los miedos que les imponen.  Atrás, y con inmenso sosiego, están quedando las imposiciones de los barones dentro de las estructuras políticas. Recalco: sosiego, porque aunque los gestos heroicos surjan, el engranaje del poder, sigue siendo todavía más fuerte, que el mecanismo de las bases.

Los círculos de poder se han quedado a años luz de la ciudadanía. Es tal el autismo de las jerarquías que el poder habla de temas que a la sociedad no le interesa. La mayoría  de los temas que está reclamando la sociedad son precisamente las que sí dependen de los políticos: eliminación de dobles cargos públicos, privilegios institucionales que son vistos más bien como abusos que como recursos, suprimir o limitar puertas giratorias, controlar los sueldos y beneficios complementarios, etc. Y todo esto tiene unas consecuencias.

Aunque las primeras primarias en España vinieran de la mano de  UPYD, de una forma más contundente y con un mayor calado social dentro del bipartidismo- es el Partido Socialista quien ha realizado las primeras primarias con carácter nacional. Sin embargo, no es lo mismo unas primarias abiertas donde un votante registrado emite su opinión,  que unas primarias cerradas donde la participación se reserva a los afiliados del partido. Y no es lo mismo unas primarias internas en clave política, con una iniciativa de “un militante, un voto”, que se transforma en unas primarias cautivas de las élites del poder en el contexto de un congreso extraordinario.

No, no es lo mismo. Porque las reglas del juego de cara a la galería pudieran parecer que son las mismas pero, internamente, las candidaturas parten de posiciones bien distintas y como consecuencia merma su credibilidad y transparencia

Las nuevas formaciones políticas, parten desde cero en la confección de sus elecciones primarias. Sin embargo, no es de extrañar que estén surgiendo también “heroínas” como Isabel Bonig, Secretaria General del PP Valenciano que declaraba el pasado 26 de abril, en una entrevista a EFE. "Que defiende las primarias como medio para favorecer la participación y dar protagonismo a la militancia, así como la posibilidad de discrepar desde la lealtad en el seno de cada partido, sin que ello suponga un enfrentamiento"  E igualmente se pronunció Cristina Cifuentes, Delegada de Gobierno en Madrid, a principios de este mes.

De sus palabras queda evidencia que ninguna formación política en el territorio nacional está aislada al cambio que reclaman los ciudadanos.

Los círculos del poder frente al candidato y ambos frente al miedo
La mayoría de los partidos son “novatos” en la implementación elecciones primarias. Y como todo aprendiz el hacer y errar está en el manual, sin embargo en todo ellos se asienta un denominador común, el miedo

Lo primero que se lleva a la conciencia en un proceso de Coaching Político es que el poder va unido al miedo. Por una parte nos encontramos con aquellos candidatos que son conscientes a lo que se enfrentan, romper viejos paradigmas, y por otra, a las élites del poder que igualmente son conscientes que su capacidad de poder está cambiando.

Siempre ha existido el miedo a lo nuevo porque no sabemos cómo enfrentarnos a nuevas situaciones, porque la experiencia nos indica que ante el cambio siempre perdemos algo.

Porque frente al cambio podemos equivocarnos y eso conlleva el juicio de terceros y la oportunidad de nuestros adversarios; en definitiva, perdemos el control sobre nuestro entorno y como consecuencia sobre lo que sentimos. Como efecto al miedo, atacamos o aceptamos. Es un tira y afloja de emociones, donde cabe quedarse inmóvil, huir o tomar el valor de enfrentarlo.

Las élites frente al miedo, se paralizan durante un tiempo preciso. El justo que necesitan para recomponerse y volver a tomar las riendas que les ayuden a mantenerse vivos. Los candidatos frente al miedo que proyectan las élites tiene dos salidas: irse o enfrentarse a ellos.

El miedo está presente todos los días en la vida de un político y con frecuencia viene acompañado de estrés, inquietud, ansiedad y una serie de emociones negativas que proliferan a su alrededor.

Uno de los principales frutos del miedo es la duda. Cuando una formación política y sus miembros están perdidos en la duda, dejan de crear soluciones y respuestas ante las situaciones a las que se enfrentan. La duda crea tanta incertidumbre e inseguridad que dichas formaciones entran en un estancamiento mental, ideológico e incluso emocional que repercute a todos los miembros que la integran. Ante la duda surgen las siguientes preguntas ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? No para encontrar respuestas sino para prolongar la vacilación y mantenerse a la defensiva o para poder seguir en un estado de no compromiso mientras deciden afrontarlo o salir huyendo.

Esto último se ha visto muy claramente en las elecciones primarias del Congreso del Partido Socialista. Después de hablar con ladirección de campaña de Madina, Imma Aguilar puedo constatar que los hechos y los resultados demuestran que el miedo instalado en las élites del poder ha frenado de manera orquestada todo movimiento que pudiera ser interpretado como amenaza. Esto es de lo que estamos hablando, de miedo.

Está claro que según el lugar que ocupemos, así actuaremos, pues las estrategias utilizadas para conservar el poder son totalmente diferentes a las necesarias para alcanzarlo.

Sigamos con Madina como ejemplo. Bajo mi experiencia no dejo de pensar en cómo habrá podido sentirse, recalco sentirse;  y habrá podido enfrentarse a toda una oligarquía que de forma explícita y rotunda manifestaba a su inicio, durante y después, que no era el candidato querido.

Al observar cómo surgen los acontecimientos por fechas, observamos que la decisión de “un militante, un voto” pilló con el paso cambiado a toda la oligarquía del poder incluido a el Rey que, cuatro días después, comunica su abdicación. Al igual que esta última decisión del Rey Juan Carlos I tomó por sorpresa a todo el Partido Socialista, incluido al propio Madina, a excepción de Alfredo Pérez Rubalcaba, Secretario General del Partido Socialista y Susana Díaz, Presidenta de la Junta de Andalucía. A quienes el propio Rey informa, y según diferentes medios de comunicación, pide claramente a Díaz que lidere el partido socialista.

Susana Díaz tarda ocho días en dar su respuesta, lo necesario para tambalear de nuevo los cimientos de la oligarquía. Tras haber calibrado al milímetro que ese no era su momento y que, dada la situación, la mejor fórmula para poder allanar el camino hacia su candidatura era liderar desde la sombra, apoyando al candidato que los barones habían decidido.

Por ello, más que unas primarias cerradas a la militancia y vendidas con una transparencia absoluta, se convirtieron en unas primarias cautivas por el poder, donde los candidatos Sánchez, Madina y Pérez Tapias no partieron desde las mismas posiciones de salida.  No es lo mismo partir con el apoyo de todo el aparato del poder, que ir sólo con tu equipo.

Estas y otras, son muchas de las cuestiones que surgen en una sesión de Coaching Político, porque detalles como los anteriormente expuestos, aunque puedan parecer imaginarios, se dan todos los días en las filas del poder.

Nuevos desafíos, nuevas respuestas
Es curioso y llama la atención que, después de tanta renovación política y tanta modernidad, el camino elegido por los ciudadanos está siendo el más antiguo que se conoce, el de las Asambleas. Esta circunstancia nos lleva a considerar que en los clásicos seguimos encontrando muchas respuestas a los retos que se nos presentan hoy.

Quinto Tulio Cicerón en “El breviario de una campaña electoral” comienza  dirigiéndose a su hermano Marcos, que para ser un buen candidato “Lo primero que debes tener en cuenta es dónde estás, cuál es tu objetivo y quién eres? Y precisamente aquí en este primer consejo que Quinto ofrece a Marcos,  se visualiza lo que hemos ido describiendo a lo largo de este trabajo.

El desafío de hoy es volver a dar respuesta a las primeras preguntas que nos hicimos como humanidad ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? y ¿A dónde vamos? A estas preguntas deben dar respuesta los partidos políticos y sus militantes. Al igual que está haciendo la sociedad.

Hace falta creer y hace falta que lo crean todas las jerarquías sociales. La influencia que ejerce el convencimiento de que las cosas son posibles, hace que la historia siga su curso y siga evolucionando hacia un mundo mejor.

El desafío y presión ejercido por la sociedad para elegir a sus candidatos ya está en curso. Ya no hay vuelta atrás. Es decir, estamos frente a un nuevo paradigma.

Al final, todo se basa en saber, dónde vamos cada uno, independientemente de quiénes seamos y de dónde vengamos.



Paradigmas del poder: nuevos desafíos, nuevas respuestas (I)

Este pasado miércoles 24 de septiembre dio inicio el III Congreso Internacional de Comunicación Políticay Estrategias de Campañas organizado por Alice en Santiago de Compostela, en el cual participé defendiendo el siguiente tema: 
Paradigmas del poder: Nuevos desafíos, nuevas respuestas.

A continuación os pasaré en dos post la exposición hecha en el congreso.

Contexto Político:
El propósito de esta investigación no es otra que trasladar muchos de los aspectos que surgen en el día a día en una sesión de coaching político y como desde esta disciplina se puede acercar la política a la sociedad, disminuyendo la distancia que existe entre ambos.

Se consigue humanizando al político y alineando sus objetivos, con los de su partido, con las estrategias de sus asesores y sobre todo con lo que está demandando la sociedad. Para ello, necesitamos eliminar creencias limitantes asentadas en las estructuras políticas que todos interpretan como órdenes incuestionables.

Este es el nuevo desafío al que nos dirigen los votantes, nos piden una nueva forma de implementar la política y como respuesta una nueva forma de comunicarla.

Asumir que la sociedad frente a la política está cambiando a una velocidad de vértigo conlleva a que los entornos políticos, necesiten un espacio-tiempo para poder incorporar dicha transformación a sus estructuras e ideologías. Así mismo, y como ocurre al cambiar cualquier paradigma, a empezar desde cero.

¿Qué están viendo en la siguiente imagen? ¿Cuantos ven a una joven de perfil? ¿Cuántos ven a una anciana poco agraciada? ¿Cuántos son capaces de ver a ambas? Es evidente que existe una diversidad en la visión según quien mira. Lo mismo pasa en política.

Para entender cómo afrontan los políticos los cambios que está marcando la sociedad, tendrán que analizar dónde se asientan sus propias reglas y realizar ese cambio de paradigma que la sociedad ya ha comenzado a realizar.

Korzybski, gran influyente de la programación neurolingüística decía que “el mapa no es el territorio”. Un mapa es simplemente una explicación de ciertos aspectos de un territorio y un paradigma es exactamente eso.

Imaginemos que queremos ir a un lugar específico del centro de Santiago. Nos ofrecen un plano de la ciudad. Pero nos han dado un mapa equivocado. Aunque indica claramente que es un plano de Santiago en realidad es un plano de Alicante. Ha habido un error de imprenta ¿Pueden imaginar la incapacidad y frustración con la que nos encontraremos aquellos que utilicemos ese mapa?  Vayan haciendo un paralelismo al marco político de hoy.

Desde el Coaching Político podemos trabajar sobre la conducta y la actitud de la persona que utilice ese mapa. Podemos gestionar emociones y sus consecuencias, podemos incluso ir más rápido. Pero todos nuestros esfuerzos solo lograrán llevarnos a un lugar erróneo de Santiago. La realidad es que estaremos perdidos  y nuestro éxito  no tiene nada que ver, ni con la conducta, ni con la actitud. Si tuviéramos un plano correcto  entonces podríamos determinar una diferencia real, sobre el resultado obtenido. Pero para todo ello, es imprescindible el rigor del plano.

¿Tiene el escenario político un plano con rigor? ¿Disponen los políticos un mapa preciso que les lleven correctamente a su punto de destino? ¿Y los partidos políticos? ¿Qué mapa están usando? ¿Sabrán los políticos y los partidos diseñar un nuevo mapa? La repuesta, visto lo visto, es que las organizaciones políticas prefieren vivir una utopía cómoda, en lugar de enfrentar una verdad incómoda y el resultado es que no logran cambiar de paradigma.

Cambiar de paradigma, significa desechar todo lo que uno cree saber sobre un asunto, y aceptar, apoyándose en nuevas evidencias,  una nueva verdad.

Todos tenemos muchos mapas en nuestras cabezas, mapas en la manera que son las cosas, o realidades y mapas del modo en que deberían ser, o valores. Con esos mapas mentales interpretamos todo lo que experimentamos. Damos por sentado que el modo en que vemos las cosas corresponde a lo que realmente son. Como consecuencia es la fuente de cómo pensamos y de cómo actuamos.

El ciudadano está siendo consciente del entorno, está siendo juicioso con el mundo que le rodea.  Está deshaciéndose de creencias que ha ido construyendo a través de su realidad política durante toda una vida. Como resultado está ordenando las creencias de sus verdades a la realidad que está viviendo, en definitiva, está cambiando sus valores a la vez que han cambiado sus necesidades.

La política coexiste entre promesas, opiniones, juicios y tiene como pareja de baile, al poder y la confianza,  que están en pleno proceso de divorcio. Para salvar esta situación, hay que ser conscientes del entorno, identificar claramente donde se inició la fractura, saber “qué quiere” “qué necesita” el poder en “qué contexto” permanece intocable la confianza, “con quién” cuentan para salvar la situación y “a quién/o qué necesitan” para volver a bailar al son de la música con paso firme. Y para iniciar este baile es necesario el desequilibrio que estamos viviendo.

Esta crisis nos lleva a preguntarnos ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? y ¿A dónde vamos? Tres preguntas demasiado infravaloradas para no tenerlas presentes, ya que el primer paradigma, creado por el hombre, se origina en estas tres preguntas. 

Nuevas creencias, nuevos valores, aportan nuevos entornos políticos
Hace apenas cuatro años las campañas electorales eran simplemente un refuerzo de las posiciones ideológicas ya definidas. Actualmente las bases en los partidos están viendo cómo sus “buques insignia” (barones) van a la deriva. Los propios militantes están siendo más conscientes que sus propios dirigentes ante las creencias en las que se asientan su forma y estilo de hacer política. Y son estas creencias las que les impiden evolucionar como organizaciones políticas, con ideas y conceptos que la sociedad ya reclama desde los movimientos del 15M.  Sin darnos cuenta hemos pasado de un debate de izquierdas y derechas a uno de ciudadanos y círculos de poder, y quien no lo vea está fuera del contexto político.

Hoy en día, los derechos se conquistan. El poder de unos pocos se tambalea con el insignificante poder de muchos. Estamos en un entorno democrático que se encuentra decomisado mientras no se acepte que existe un problema en toda la cadena de valor del contexto político.

Lo decepcionante de la realidad política es que se buscan nuevos líderes, con nuevas caras, para que sigan moviendo los mismos hilos que el poder dictamina.

La política aún cree que deben adaptarse a la nueva estructura que está emergiendo, pero el matiz es totalmente contrario, son las estructuras políticas las que deben seguir a una estrategia marcada previamente por ellas mismas.  Son las organizaciones políticas quienes habiéndose parado a pensar y analizar el entorno en que se encuentran, crean un diagnóstico previo y actúan en consecuencia. Son estas organizaciones las que consiguen el éxito tras haberse ganado la credibilidad de sus votantes. Es decir, vuelven a imprimir su mapa teniendo en cuenta los elementos emergentes que hasta el momento eran totalmente ignorados.

Todo se asienta ahí, en volver a generar una credibilidad que se encuentra rota a base de tanta corrupción e intereses factos del propio poder.

Lamentablemente una cara nueva no es la semilla para un nuevo fruto político. La nueva política viene de la mano de nuevas ideas, nuevas creencias y nuevos valores, para crear una nueva forma de hacer política. Una política que se regenera a través de las personas.

Se busca, se requiere y se exige credibilidad. Y esto solo es demostrable a través de las personas, a través de los candidatos con la coherencia de pensar, decir y hacer.
Hoy se buscan candidatos con un plus asociado a lo impoluto. A que no tengan ningún escollo y que lleguen desde una vida profesional previa.

Se requieren gobernantes que realmente tengan la capacidad de volver a enamorar al electorado, no desde la belleza externa adornada con todos los elementos que aportan las campañas electorales, sino desde la autenticidad de ser aquel que el votante considere que es mejor que él. En definitiva, se precisan “Águilas Políticas” que sepan visualizar desde la distancia el entorno político en el que habitan y sepan aterrizar con facilidad en el contexto social y político en el que se van a mover. 

El jueves publicaré la segunda parte. A continuación podéis ver la presentación que utilicé para dicha ponencia.

Desarrollo del talento en las AA.PP

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Las Administraciones Públicas se encuentran diariamente sometidas a la evaluación no solo de los ciudadanos sino también por los propios miembros que la integran, incluida la clase política que la dirige.

La Dirección Política en las Administraciones Públicas requiere unos matices diferenciadores y específicos orientados a la consecución de los objetivos en base al rendimiento de una serie de servicios públicos que benefician tanto al cliente final, el ciudadano, como al cliente interno, los propios miembros de la organización pública.

Alinear las necesidades del dirigente político, con la dirección administrativa evitando a su vez la fuga del talento y lograr lo mejor de cada empleado se convierte en todo un reto. 

Es difícil encontrar en la Administración Pública jefes orientados al desarrollo personal, que se apoyen en técnicas y herramientas que ayuden al crecimiento profesional (habilidades y competencias) de sus colaboradores. Así mismo el dirigente político se encuentra en una posición de poder, sin embargo en ocasiones con poco margen de maniobra, por la escasez de conocimiento de la propia administración o por el contrario por la falta de comunicación interna basada en la ausencia de información o por los propios procesos internos de las Administraciones Publicas. Y esto irremediablemente nos lleva a que la cadena de valor del directivo político desaparezca.

Desde el coaching político se logra aumentar la eficacia, la eficiencia y la efectividad en cada uno de los procesos y servicios dirigidos a los ciudadanos. Para ello, la motivación es imprescindible en una administración que se encuentra “congelada” en un entorno de crisis dónde la inseguridad y la dificultad para cuidar lo que se tiene es cada vez mayor.

El coaching en la política fomenta un cambio, ayuda en la forma actual de hacer política y como consecuencia impulsa el crecimiento de la sociedad. Activa la generación de nuevos valores y la recuperación de los perdidos en beneficio de la democracia y como consecuencia en la ciudadanía. Sin embargo, ante dicho desarrollo del talento en las AA.PP nos encontramos fisuras que son necesarias despejar para seguir generando el crecimiento de las personas que la integran.

En primer lugar nos encontramos con el matiz divergente de los tiempos políticos. Los partidos comunican sus intenciones a través de sus programas electorales, sin embargo no existe una obligación tácita en el cumplimiento del mismo por el que se pueda demandar a los partidos por su incumplimiento y la realidad de intenciones frente a la realidad del día a día crea esa fisura entre el tiempo que necesita el político para cumplir sus promesas y la necesidad ciudadana de seguir confiando. Emerge como si fuera “el triángulo de la bermudas” un vacío entre los intereses y necesidades del dirigente político, los funcionarios y los ciudadanos. Y esta situación solo es combatida compartiendo la visión estratégica de los tres ejes con el único fin de crear la confianza necesaria para ejecutar y cumplir los objetivos de cada uno.

El político a su vez se encuentra con la valoración constante de su gestión y esto crea otra nueva fisura, pues muchas veces se ve incapaz de diferenciar entre la pura gestión y todo lo que tiene que ver con la burocracia. Existe una gran desavenencia entre aportar valor a los intereses de los ciudadanos y saber moverse entre los entresijos de la propia administración pública.

Para enfrentarse a todo esto y muchos matices más el dirigente político necesita pararse, pensar, analizar y actuar en consecuencia a las necesidades y los cambios que requieren las Administraciones Publicas a través de las personas que la integran.

Por todo ello cabe preguntarse ¿Es útil tener un coach interno en la administración pública? ¿Quién puede/debe ejercer dicho desarrollo del talento?

Esta era la base de mi desarrollo para la ponencia del próximo 29 de septiembre en Gigapp, sin embargo mi calendario personal de revisiones oncológicas han hecho inviable mi asistencia al primer día de congreso. Nos vemos el 30.

Traición, los Joseph Fouché del S.XXI

Ser traidor nato, miserable intrigante, puro reptil, tránsfuga profesional, vil alma de corchete, deplorable inmoralista... Son algunos de los calificativos que la historia aporta a Joseph Fouché y que representa a la perfección a los traidores del S.XXI.

Cualquiera que camine dentro del circuito de la política sabrá de que va este articulo. La ambición no tiene techo si va carente de valores. El aguijón es tan sumamente vasto, penetrante e insufrible que quien lo haya sentido cae inevitablemente en la oquedad del silencio y en la necesidad de recomponer los trozos de desamparo que deja la traición.

Cabe preguntarse ¿estamos preparados para la traición? 

Los hechos y el resultado social/político en el que nos encontramos indica una alevosía aceptada por la sociedad de una forma inconsciente a lo largo de la ultima década de nuestra democracia. Existen innumerables casos de corrupción política en nuestro país inmunes a un "castigo" acorde al delito cometido por parte de la sociedad, la justicia y por la propia política.

El habito conlleva al no pensamiento y a la acción mecanizada con idénticos resultados. Unos roban, otros ponen el grito en el cielo, algunos ya no escuchan y el resultado es una sociedad que se preocupa más por sus problemas reales y diarios, que no son pocos, para poder seguir hacia adelante; y una actitud de desapego ante una realidad que parece no ir con ellos. 

Esta aceptación por todas las partes conlleva determinadas actitudes de inamovilidad que paralizan la capacidad de cambiar las cosas a corto plazo aunque cuando rebosa,  arrastra como un tsunami todo lo que se quiera justificar y no tiene cabida, ninguna explicación posible porque el destrozo ya es irreparable.

Sin embargo, existe otro marco donde la emociones y los sentimientos necesitan esconderse, ocultarse ante la creencia de trasladar una debilidad irreal y que hacen de ese aguijón un terrorista como arma puntiaguda y enfilada  directamente al corazón. 

Este otro marco es el de dentro de la política, el de tus compañeros de partido, el de tus compañeros de batalla. 

Aquellos por los que diste la cara incondicionalmente en mil ocasiones y hoy te la vuelven, frente a la convicción del fracaso, el interés personal y el chaqueterismo necesario e hipócrita en el que se asienta mucha de la política que nadie quiere y que todo el mundo acepta a cambio de un gramo de poder y de éxito.

¿Donde quedan los valores de aquellos que quieren representar lo bueno a costa de lo mediocre de sus acciones? 

Dentro de la política la traición encuentra espacio en todos los escenarios posibles. No importa que uno esté en primera o ultima fila, que sea director de orquesta o el chico de los recados, la traición como bien decía Maquiavelo en El Príncipe en su capitulo dedicado a la diosa Fortuna "se desarrolla bajo la mirada de una diosa caprichosa" Y el capricho de unos pocos hacen de la política el circo de muchos.

Desde mis inicios profesionales dentro del ámbito de la política, en los procesos de coaching que he implementado a lo largo de estos 9 años, la traición ha hecho acto de presencia un 80% de las veces. Mis clientes viven la negación, la tristeza y la ira. Además de necesitar transitar todos los pasos del duelo. 

La traición les lleva a un desajuste emocional y psicológico al vivirlo desde el sentimiento de perdida. Sienten el desconsuelo y la incertidumbre de no tener al lado a las personas en quienes antes confiaban y pasan de una forma irracional a la desconfianza con el resto de las personas que siguen estando dentro del mismo circulo del traidor.

La traición afecta en primer lugar a sus pensamientos. Buscan respuestas racionales ante esa nueva situación haciéndoles estar lejos de un pensamiento normal y saludable. Es como rumiar una y otra vez sin digerir la realidad de los hechos. En segundo lugar les afecta a sus emociones, el sentimiento de ridículo primero, la enajenación después, les conducen hacia la ansiedad e incluso la depresión. Por ultimo, sus conductas cambian con respecto a los demás, y ante la persona que les ha traicionado surge un estado "agresivo, defensivo, hipervigilante" ante toda actuación que realice.

Y lo único que pueden hacer ante la traición es perdonar. 
Y perdonar parte de ellos mismos independientemente de la otra persona. 

Se hace necesario llevar a la conciencia que no podemos volver a la situación anterior a la traición. Nadie sobrevive a la devastación de la confianza, ni el que la ejerce ni el que la sufre.

Nos queda la aceptación con el aprendizaje. Cerrar la puerta y saber que ahí fuera siguen habiendo miserables intrigantes, puros reptiles, transfugas profesionales, viles almas de corchete, deplorables inmoralistas... y que nosotros, si queremos, estamos fuera de esa calaña.


¿Liderazgo?

El pasado domingo entre la final del Mundial de Alemania-Argentina 2014 y el seguimiento a la votación del nuevo secretario general del PSOE vino sin darme cuenta a mi memoria aquel grito de Penelope Cruz al nombrar a Pedro Almodovar Peeedrooo!!!

La política se vuelve muy ingrata cuando uno llega en el segundo paso y tiene que demostrar que estuvo siempre al acecho del primero.

Pedro Sanchez Castejon ha sido elegido como secretario general del PSOE entre otros muchos motivos porque un compañero de filas Eduardo Madina dio el primer paso el pasado 28 de mayo con su mensaje "un militante un voto" cambiando las reglas del juego. Si no hubiera sido así, posiblemente los candidatos a la secretaria general hubieran sido otros y el escenario político a la candidatura muy diferente. 

Existen muchas dudas sobre si el nuevo secretario general Pedro Sanchez mandará realmente en esta nueva etapa del partido socialista. Eduardo Madina ha salido "esquilado" ante su valentía de romper las normas y falta saber si Pedro Sanchez hará los cambios necesarios para no caer "devorado" por las imposiciones del "aparato".

¿El liderazgo de Pedro está realmente en entre dicho? Sinceramente cuando la "oligarquía" gana, solo caben dos ejes para ver su liderazgo: el tiempo y los hechos. En la sombra tiene entre sus manos un liderazgo ilegitimo que le obliga ante una parte importante de la militancia (la suma de votos Madina/Tapias) a demostrar con más ahínco que la confianza del 49% de los votos de los militantes ha sido un voto útil. 


Dentro de tan solo una semana cuando presente la lista de su "ejecutiva" y se sepa el peso que tienen las diferentes autonomías se verá como primer esbozo por dónde seguirán sus pasos.

No lo tiene fácil aunque si tiene muchas de las habilidades y competencias que se requieren a un líder. Sanchez ha sabido generar el entusiasmo a sus militantes. Ha trasladado con acierto algo muy poco habitual en las últimas campañas, de una forma poco mediática, sin embargo con mucho calado por el "boca-oído" y a la vez de la forma más sencilla y eficaz de todas: "No ha puesto a las personas en su lugar, se ha puesto él en el lugar de las personas" y eso ha horadado en cada casa, de cada militante, donde lo emocional prevalece ante el mensaje electoral.

No ha tenido, ni tiene el camino llano a pesar de tener el apoyo de muchos. Pues un liderazgo preestablecido por la organización no es el mejor escenario para poder generar el cambio tan prometido en su campaña electoral.

Pedro Sanchez aboga por un liderazgo democrático donde el grupo tenga voz y sus decisiones tomen forma de agradecimiento a sus seguidores. Arma de doble filo cuando la organización necesita templanza en un momento donde todo hace aguas y él llega como "salvador".

Lo decía esta misma mañana:


Todo un reto por delante el que tienes Pedro Sanchez hasta llegar a noviembre, pues los "buitres" siempre acechan en política y la carroña emerge ante la debilidad del adversario. 

Enhorabuena Pedro Sanchez por lo conseguido pues no hay que quitarle mérito al esfuerzo, trabajo y recorrido.


El cambio de la política

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El cambio de la política desde el interior de las personas. Así daba comienzo el pasado 19 de junio las primeras Jornadas de Innovación Política en el Monasterio de Piedra, Zaragoza.

La POLÍTICA es lo que las personas hacemos de ella. Y por ello el crecimiento personal de las personas que intervienen se hace imprescindible para lograr una política responsable, comprometida y así avanzar acorde con los valores de cada una de las personas participan.

Era necesaria la distancia en el tiempo para valorar el resultado de la lección obtenida. Tanto el aprendizaje de la que subscribe como la experiencia y aprendizaje de los participantes. No cabe duda que apostar por una formación en política paralela a la oratoria, la imagen, la estrategia, etc., y a su vez tan complementaria y necesaria para una persona pública, donde los participantes eran Diputados, Alcaldes, Concejales, Asesores, Militantes, Secretarios y un sin fin de cargos hasta completar 21 era algo inaudito y francamente innovador; y más cuando se aunaban distintas ideologías políticas, miembros del PAR (Partido Aragonés) y del PSOE. 

Compartir desde mi experiencia, que se puede hacer una política diferente basada en valores, con una psicología y actitud positiva, entendiendo que tiene mucho que ver con la inteligencia emocional. Sabiendo que su aplicación conlleva un resultado diferenciador ante sus adversarios y es una oportunidad al servicio de la política que muy pocos aprovechan.

He observado, escuchado y compartido en muchas ocasiones que estos políticos son los que trabajan día a día a favor del ciudadano y que ante la desafección tan alta hacia la clase política y la ausencia de información por parte de los medios de comunicación, parece que no existen. 

¡Estemos atentos! los hay, existen y son reales. Son muchos más políticos los que hacen una política efectiva y activa al servicio de y no ante el interés propio. Y hay que darse cuenta que sí se hace y sí se ejerce la política desde los valores. Esa política está pasando aunque muchos no quieran verla.

Estos 21 políticos asistieron a las jornadas en un inicio sin saber muy explicitamente a qué tipo de formación se enfrentaban. Desarrollaron y aprovecharon los recursos (programación neurolinguistica PNL, inteligencia emocional, coaching político, etc.) que tuvieron a su alcance para mejorar las cosas, conectando su proyecto político individual con su pasión y su propósito al proyecto de su partido y de sus ideales. Aprendieron a alinear al máximo lo que piensan, con lo que dicen, con lo que hacen.

Reflexionamos, nos cuestionamos y reformulamos todo aquello que llevábamos por dentro. Yo incluida en ese proceso de crecimiento personal al servicio de mi pasión el entrenamiento político. No es lo mismo estar enfrente que estar al lado. No es lo mismo hacer coaching a políticos  que convivir con políticos durante dos días y medio donde la parte más interna, aquella donde los miedos, los conflictos, las creencias toman protagonismo durante 72 horas y que permanece en el inconsciente el aprendizaje obtenido.

Todos tomamos conciencia que ampliar el contexto de las cosas, nos da la oportunidad de no entrar en la rueda exclusiva de cualquier ámbito profesional donde los malentendidos son los protagonistas de nuestras creencias y no de nuestras acciones.

Nos dimos cuenta que definirnos no es tarea fácil cuando uno no se para y reflexiona realmente ante lo que quiere. 

Que a veces hay que mirar a los ojos a nuestros miedos, ponerle nombre y hacer algo que cambie nuestra trayectoria ante esas situaciones en que nos limitamos nosotros mismos por cuestiones muchas veces irracionales. Romper las creencias limitantes con la fuerza de la confianza es vivir la tensión, el miedo y la alegría de haberlo conseguido. Es un "pack indescriptible" que solo uno puede vivir si se tiene la valentía de enfrentarse a ello. Y siempre aun sin querer reconocerlo lo conseguiremos gracias a otros. El crecimiento nace de uno sin embargo se consigue al lado de otros

También ejercitamos el pensamiento positivo. Está claro que la vida tiene momentos difíciles, la política también, y que todos los que están al frente de ella y los que nos encontramos entre bambalinas como yo, tenemos que aprender a lidiar con ello. La felicidad no es la ausencia de adversidades sino, entre otras cosas nuestra capacidad de superarlas. Por ello el poder mal gestionado da los resultados actuales ante la confianza política y de sus políticos.

Necesitamos ser disciplinados, por ello este trabajo, este aprendizaje no puede quedarse en dos días en un Monasterio. Por ello la implicación en hacer un plan de acción personal y político con un seguimiento exhaustivo para la consecución de los objetivos marcados está siendo imprescindible.

No podemos olvidarnos que aprender no nos capacita, solo la practica es lo que nos hace llegar a donde realmente queremos estar.

Integridad politica
Así que después de dos días de convivencia puedo decir que la vida nos ofrece retos que si uno los afronta la consecuencia es que te sientes mucho mejor contigo mismo.

Que reflexionar, mejorar, trabajar compartir, realizar y mantenerse en el trayecto marcado es posible.

Dijo @teresa_perales "No descartes nada, lo único que puedes descartar es lo que no es posible"

"Hacer una política diferente es posible"

Gracias Rosario, Ignacio, Belen, Rafa, Alejandro, Alfonso, Piluca, Quique, Irene, Gloria, Luis, Lucia, Jesús, Mª José, Marta, Miguel Angel, Eva, Carlos, Antonio, Ana.

GRACIAS por confiar, compartir, por existir, por estar, por ser. 


El tiempo y la política

Es habitual y de forma inconsciente que las personas olviden sus palabras. Pero en política el olvido tiene un alto precio y el adversario una gran memoria, sin omitir que el ciudadano es oteador de las palabras y de los hechos.


Martin Schulz candidato a la Presidencia de la Unión Europea del partido socialista PES_PSE quizás no hubiera escrito jamás aquel tuit el pasado 23 de enero de este mismo año, donde elogiaba las cualidades del actual gobierno español. “Felicidades al gobierno/pueblo español por concluir el programa tras 18 meses. Animo a #Espana a seguir con las reformas y a atajar el paro” si hubiera presagiado su futuro más inmediato. Y González Pons número dos a la candidatura europea del Partido Popular jamás hubiera tenido la oportunidad de “agradecer” la elocuencia de aquel tuit en beneficio de su campaña.

Todo comunica, incluido el silencio y en política es una máxima. Cualquier detalle muestra el camino recorrido e incluso indica el punto del final del trayecto. El tiempo en política fluctúa según el calendario electoral. Y el desafecto en la ciudadanía marca el pulso de una realidad que la clase política y su entorno aparentemente no llegan a detectar.

La audiencia en los debates a las elecciones europeas es un claro ejemplo. Miguel Arias Cañete PP y Elena Valenciano PSOE con un  9´5% de cuota de pantalla y el debate a seis bandas la noche del pasado lunes con un 4,2% bajando hasta un 3´2% en cuota de pantalla es una realidad irrefutable del desinterés de la ciudadanía por la política a golpe de tecla de un mando a distancia.

Caben todo tipo de análisis, sin embargo el pulso ya no está en las calles, ni en las audiencias, ni siquiera en las redes sociales aunque aporten un fragmento de la realidad. Ya lo decía Alfred Korzybski “El mapa no es el territorio” y nuestra realidad no es la realidad en sí, sino una representación que nosotros tenemos en nuestra mente sobre la realidad, y una representación es solamente eso, una manera de ver la realidad. El tiempo ha cambiado la percepción e implicación de las personas hacia la política. El interés ha decrecido no por la esencia de la política sino por el uso de las personas que intervienen en ella. La política requiere escucha y precisa ser bidireccional. El ciudadano está ausente ante la creencia de saber que no existe otro discurso que el interés propio de la clase política. La misma clase política que no traslada un discurso diferente y asienta con más ahínco la creencia del ciudadano. Y mientras ambos van al ritmo inequívoco de la desconfianza mutua.

El tiempo en política se congela únicamente en época de campañas donde el recuerdo toma protagonismo ante un futuro inspirador. Craso error de aquel candidato que quiera ilusionar con lo que está por llegar, asentando sus argumentos con los hechos del pasado. Sí, el tiempo y la política danzan al son de un tango a la merced de sus protagonistas, al igual que “un pensamiento triste que se baila”  según palabras de Enrique Santos Discépolo. La sociedad y los políticos mantienen una relación emocional cada uno con su propia entidad y solo cabe la esperanza que realizar una política diferente es posible.

El tiempo no se detiene. Al igual que la forma de hacer política tampoco. La innovación y el cambio en la política solo tienen cabida desde el interior de las personas. La política es lo que las personas hacemos de ella. El crecimiento personal es clave para lograr una política responsable, comprometida y avanzar en una trayectoria acorde con los valores de cada una de las personas que participan en ella.

El tiempo nos pide reflexionar y cuestionarnos para re-formular todo aquello que está sucediendo en la sociedad a través de la política. Parece utópico aunque la base de todo ello se asienta en todo aquello que llevamos dentro. Valores y propósitos son los ingredientes básicos para trazar un plan de acción que acerque la política a los ciudadanos desde unos principios ávidos por permanecer en el tiempo.

Ahora es el tiempo de las personas. Tanto de aquellas que están vinculadas a la política como las que están enfrente viviendo sus consecuencias. La responsabilidad es de todos. Hace falta romper la sensación “más de lo mismo” y eso solo se consigue mirando desde otra perspectiva el problema, así como la solución del propio problema.

Toda crisis encierra una oportunidad de crecimiento y eso es una invitación a hacer algo mejor. El mundo ha cambiado y ahora es momento de cambiar nosotros. Si el valor real en la política se sitúa en los valores que la integran y el fin no es otro que ocuparse de la actividad que se implementa en beneficio de las ciudades y los asuntos de los ciudadanos, solo podemos ir en una única dirección. La que lleva a la mejora de todos.

Si se partiera de esa premisa no cabría oportunidad de crítica a las palabras de Martin Schulz y solo habría ocasión a la generación de ideas, propuestas y mejoras para el avance de todos.

El tiempo solo marca el ritmo que la política debe bailar. 
Mientras, la política elige el estilo que quiere bailar.

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